Miami-Dade Aprieta el Cerco a Empresas con Lazos al Régimen Cubano
viernes, 16 de enero de 2026
En pocas palabras
Miami-Dade intensifica la revisión de negocios sospechosos de financiar al régimen cubano, enviando avisos de cumplimiento y advirtiendo sobre licencias.
Mas detalles
Qué pasó
En el corazón de Miami-Dade, algo importante se cuece. El Recaudador de Impuestos, Dariel Fernández, está enviando más cartas, más avisos, a empresas del condado. ¿La razón? Se sospecha que algunas podrían estar haciendo negocios con el régimen cubano.
La oficina de Fernández quiere que todo esté en regla. Miami-Dade, dice, no será la alcancía de una dictadura. La revisión es clara: si hay lazos ilegales, se tomarán medidas.
Dónde y cuándo
La historia se desarrolla aquí, bajo el sol de Miami. Es un movimiento que viene desde hace semanas y que, en este enero de 2026, toma un nuevo impulso.
Cincuenta nuevos avisos fueron repartidos. Es un recordatorio fresco, bajo un cielo despejado, de que las reglas son para todos. ¿Quiénes son los protagonistas? Empresas locales y el gobierno del condado.
Por qué es importante
Esto importa, y mucho. Para empezar, significa un aire más puro para la comunidad cubanoamericana y para quienes huyen de la opresión.
Para los negocios, es una llamada de atención: hay que tener todos los papeles en orden. Las licencias están en juego. Este cerco busca cerrar una puerta a la financiación indirecta de un régimen y abrir otra a la legalidad total.
Qué dicen las partes
El Recaudador Dariel Fernández lo ha dicho sin rodeos. En Facebook, dejó claro que su oficina no dará tregua. Actuará "firme, responsable y sin excepciones".
Además, ha estado en charlas con el gobierno de Estados Unidos para fortalecer esta vigilancia. La ley, tanto de Florida como del condado, le da las herramientas para actuar, incluso para quitar licencias a quien no cumpla.
Qué viene ahora
Ahora, las empresas que recibieron esos avisos tienen una tarea clara: deben presentar sus pruebas de cumplimiento. No hay espacio para el silencio.
De no hacerlo, la situación se pone difícil. Las licencias podrían volar, los permisos desaparecer. Miami-Dade seguirá su paso, buscando que cada negocio aquí sea un ejemplo de legalidad, sin sombras que conecten con la dictadura de La Habana.
Comentarios