Mike Hammer: "El Cambio en Cuba No Será Elitista"
sábado, 7 de febrero de 2026
En pocas palabras
El jefe de misión de EE. UU. en Cuba, Mike Hammer, asegura que la política de la administración Trump busca un cambio profundo y popular en la isla, sin beneficiar a las élites.
Mas detalles
Qué pasó
Desde La Habana, el jefe de misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, ha declarado con firmeza que la estrategia de la administración del presidente Donald Trump busca un cambio radical en la isla. No se trata de un ajuste superficial, sino de una transformación profunda, diseñada para beneficiar al pueblo cubano y no a las élites del poder que lo han sostenido por décadas.
El diplomático subrayó que la presión económica continuará y que la ayuda humanitaria se canaliza directamente a la gente, sorteando al régimen.
Dónde y cuándo
La conversación tuvo lugar en una entrevista concedida al periodista Mario Vallejo. Hammer, desde su puesto en la misión diplomática en La Habana, explicó el porqué de cada paso. En este febrero de 2026, la brisa marina trae no solo el salitre, sino también el eco de estas declaraciones que resuenan por toda la isla, marcando un punto de inflexión en la relación entre ambos países.
El foco está en el pueblo, en sus calles y en su día a día.
Por qué es importante
Esto es vital porque dibuja un nuevo mapa para Cuba, uno donde el poder no se hereda ni se impone desde arriba, sino que nace de la base. La política de Washington, según Hammer, pretende abrir una puerta a un futuro distinto, uno sin el yugo de las élites actuales.
Para los cubanos de a pie, es un mensaje de esperanza. Para el régimen, es una advertencia clara sobre el camino que sigue.
Qué dicen las partes
Mike Hammer, en representación de Estados Unidos, afirmó que el presidente Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, tienen una visión muy clara de cómo debe producirse el cambio. Destacó una ayuda humanitaria de tres millones de dólares entregada a través de iglesias y Cáritas Cuba, asegurando que “no es asistencia para el poder, es para la gente”.
Hammer también criticó duramente al presidente Miguel Díaz-Canel, quien, a su juicio, traslada la responsabilidad al pueblo. Acusó al sistema cubano de ser una dictadura y enumeró las demandas de Washington: libertad para los presos políticos, libertad de expresión, prensa independiente y respeto a la práctica religiosa. Dijo no sentirse intimidado por los actos de repudio en su contra, calificándolos de “montaje”.
Por parte del gobierno cubano, el presidente Miguel Díaz-Canel fue señalado por Hammer de “admitir el fracaso” al pedir a la gente que siembre en casa para alimentarse, mientras el gobierno posee recursos en el exterior que no utiliza para aliviar la crisis social.
Qué viene ahora
La presión sobre el Gobierno cubano no cederá. Washington seguirá buscando maneras de apoyar al pueblo directamente y de limitar los recursos del régimen. La misión diplomática en La Habana continuará con su trabajo, a pesar de los intentos de hostigamiento.
Hammer mantiene la fe en que durante su gestión se producirá un cambio significativo. Su mensaje final al pueblo cubano es de convicción: “Ellos saben quién es responsable de su miseria. Saben que la revolución ha fracasado y los ha traicionado. El cambio va a llegar, y no están solos”.
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