Mike Hammer Recorre Oriente Cubano para Supervisar Ayuda Post-Huracán

sábado, 7 de febrero de 2026

En pocas palabras

El jefe diplomático de EE. UU. en Cuba, Mike Hammer, visitó provincias orientales para verificar la entrega de ayuda humanitaria tras el huracán Melissa, canalizada por Cáritas Cuba.

Mas detalles

Qué pasó

Una comitiva diplomática, con el jefe de misión estadounidense Mike Hammer al frente, se adentró en el corazón del oriente cubano. El propósito era noble y claro: constatar, de primera mano, cómo se desplegaba la ayuda que el gobierno de Estados Unidos había enviado. Tres millones de dólares, esa fue la primera partida, destinada a los tantos que sufrieron el azote del huracán Melissa. Esta visita no fue un simple saludo; fue un escrutinio de la esperanza.

Dónde y cuándo

Fue un sábado, el 7 de febrero de 2026, cuando el recorrido tomó vida. Las provincias de Holguín, Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo abrieron sus caminos, esas mismas tierras que sintieron la furia de Melissa. Hammer no estuvo solo; compartió con los voluntarios incansables de la Iglesia católica y, muy especialmente, con los hombres y mujeres de Cáritas Cuba. En poblados como Cacocum y El Cobre, o en la misma ciudad de Guantánamo, las miradas se encontraron y las palabras se tejieron, bajo el sol implacable del Caribe.

Por qué es importante

Esta ayuda, y su supervisión, es un bálsamo vital. Para esos cubanos que perdieron tanto, que viven en la precariedad acrecentada por la crisis, cada kit, cada alimento, cada techo reparado, es un mundo. La importancia radica en que la asistencia llegó directamente, saltándose laberintos burocráticos y confiando en manos que saben de comunidad. Permite que la ayuda cruce umbrales que, de otro modo, permanecerían cerrados, llegando hasta el rincón más olvidado.

Qué dicen las partes

Los representantes de Cáritas Cuba explicaron al diplomático que el proceso de selección fue un ejercicio de escucha. "Desde abajo", así lo describieron, con diagnósticos comunitarios y el pulso de los sacerdotes locales. Priorizaron a los ancianos que viven solos, a las madres que batallan con sus hijos, a las personas con discapacidad y a las familias más vulnerables. Hammer, por su parte, aplaudió este método, reconociéndolo como un camino hacia la justicia y la transparencia. La embajada estadounidense dejó claro que la ayuda es puramente humanitaria, un brazo extendido al "cubano de a pie".

Qué viene ahora

Lo que se ha visto es solo el primer acto. Esta partida inicial se centró en lo urgente, en cubrir las heridas más abiertas. Pero la historia no termina aquí. La misión diplomática ha señalado que evaluarán los próximos pasos, siempre atentos a cómo evoluciona la situación en estas comunidades. Es un compromiso que se renueva con cada entrega, con cada voluntario que recorre un camino, bajo el sol, llevando un pedazo de esperanza a quienes más lo necesitan.

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