Motín en Canaleta: Opositores Denuncian Fallecidos y Heridos en Prisión Cubana
viernes, 20 de febrero de 2026
En pocas palabras
Un motín en la prisión cubana de Canaleta dejó posibles fallecidos y heridos. Opositores denuncian represión y hambre, mientras el gobierno guarda silencio.
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Qué pasó
Un aire denso de incertidumbre se posó sobre la prisión provincial de Canaleta, en Ciego de Ávila. Allí, el 18 de febrero de 2026, estalló un motín. No fue un simple altercado; las voces desde el exterior y el interior hablan de una represión violenta. Algunos reportes sugieren la trágica pérdida de vidas y decenas de heridos en este penal, que se presume de alta seguridad.
Dónde y cuándo
La escena se desarrolló en el corazón de Ciego de Ávila, dentro de los muros de Canaleta. Fue en la tarde del miércoles 18 de febrero. Entre los nombres que empiezan a susurrarse, el líder opositor José Daniel Ferrer mencionó a Walfrido Archival, apodado “Pilita”, y a Eduardo Rodríguez Ulloa, conocido como “el Chinito de Colorao”, como posibles fallecidos. La noche trajo consigo el eco de gritos de “Libertad” y “Patria y Vida” que, según testigos, viajaron hasta un kilómetro, mezclándose con el sonido metálico de la protesta. Luego, la sombra de ambulancias y el sigilo de ataúdes saliendo del recinto pintaron un cuadro sombrío.
Por qué es importante
Este suceso es un pulso que revela las venas abiertas del sistema penitenciario cubano. Es importante porque destapa, una vez más, las denuncias de hambre y maltrato. Para las familias de los reclusos, es una herida abierta de preocupación y desesperación. Para la opinión pública, es una señal de la opacidad y el secretismo oficial. Además, subraya el creciente descontento en el país y pone en jaque la narrativa de normalidad.
Qué dicen las partes
Desde la distancia, el líder opositor José Daniel Ferrer fue uno de los primeros en alzar la voz. Informó sobre los posibles fallecidos y la treintena de heridos, además de la suspensión de visitas y posibles traslados de reclusos. La organización Prisoners Defenders no dudó en calificar el motín como una “masacre”. Según ellos, el detonante fue la brutal paliza y el posterior ahorcamiento de un joven que protestó por falta de comida. El medio independiente Diario de Cuba señaló a Giorkis Vargas Ramos y Yumel Rodríguez Carbó como gravemente heridos. La agencia EFE confirmó los disturbios, citando testimonios de balas de goma y gas pimienta usados para reprimir. El Centro de Documentación de Prisiones Cubanas apuntó al hambre y el descontento como raíces del levantamiento. Curiosamente, los medios oficialistas guardaron un silencio sepulcral, una ausencia que resuena.
Qué viene ahora
Con el velo del silencio oficial aún cubriendo la prisión, los ojos de muchos miran hacia Canaleta. Es de esperar que la presión internacional y las voces disidentes sigan reclamando claridad. Los familiares, con el alma en un hilo, buscarán respuestas. Podríamos ver más denuncias, quizás algún traslado masivo de prisioneros. Pero, por ahora, el aire se mantiene cargado de incógnitas, y el destino de los implicados pende de un hilo, como en una crónica inconclusa.
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