El General Mesa Delgado: Un Capítulo Cubano se Cierra con Ecos del Pasado

jueves, 15 de enero de 2026

En pocas palabras

Fallece el general José Luis Mesa Delgado a los 88 años. Su muerte revive su polémico rol en el fusilamiento de Arnaldo Ochoa en 1989.

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Qué pasó

La Habana, con su aire pesado de historia, vio partir al general de brigada de la reserva José Luis Mesa Delgado. Tenía 88 años cuando el Ministerio del Interior (MININT) informó su fallecimiento. Su nombre, sin embargo, evoca más que servicio: reabre una herida profunda en la memoria cubana. Muchos lo asocian directamente con el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa Sánchez en 1989.

Dónde y cuándo

El general Mesa Delgado falleció este miércoles 14 de enero de 2026. Pero los ecos de su figura nos llevan a la madrugada del 13 de julio de 1989. Fue entonces, en un lugar cercano a la base aérea de Baracoa, al oeste de la capital, donde se ejecutó la sentencia contra Arnaldo Ochoa y otros tres. Mesa Delgado, entonces coronel, era visto como un hombre de confianza, al frente de tropas especiales.

Por qué es importante

La partida del general Mesa Delgado no es una noticia cualquiera. Es un espejo que devuelve la imagen de uno de los capítulos más dolorosos de la Cuba moderna. Para el régimen, fue un hombre leal; para voces independientes, su figura encarna la dureza de una época. Su muerte reaviva el debate sobre la "Causa No. 1" y el control que se consolidó sobre las Fuerzas Armadas. Es un recordatorio de las dos memorias que conviven en la isla.

Qué dicen las partes

El comunicado oficial del MININT lo pinta como un combatiente de trayectoria, leal a la Revolución. Destacan su paso por el Movimiento 26 de Julio, el Ejército Rebelde y misiones internacionalistas, exaltando su figura. En contraste, periodistas y exmilitares, como Aldo Luberta Martínez, tienen otro relato. Lo señalan como el director del pelotón de fusilamiento de Ochoa, e incluso autor de "tiros de gracia". Lo describen como un oficial temido, "siniestro", símbolo de un terror interno.

Qué viene ahora

Con su muerte, se cierra la vida de un hombre clave en un pasaje histórico complicado. Sin embargo, el debate no cesa. La versión oficial y las voces críticas seguirán tejiendo la narrativa. La figura de Mesa Delgado, para unos, será ejemplo de lealtad; para otros, el rostro de una obediencia ciega y de un episodio traumático del poder revolucionario. Su legado persistirá en la memoria colectiva, entre el reconocimiento oficial y las persistentes denuncias.

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