Noche de Tragedia en Holguín: Accidente Cobra Dos Vidas y Deja Varios Heridos Graves
lunes, 2 de febrero de 2026
En pocas palabras
Una noche de domingo en Levisa, Holguín, se tiñó de luto por un grave accidente de tránsito. Dos personas perdieron la vida y varias resultaron gravemente heridas, encendiendo alarmas sobre la seguridad vial en Cuba.
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Qué pasó
La noche del domingo se desdobló con un nudo en el corazón de Levisa, un rincón del municipio Mayarí en Holguín. Un vehículo, como un sueño roto, perdió su rumbo en la carretera.
Se salió del camino y, con un golpe seco, cayó en una cuneta. El impacto fue fuerte, de esos que hacen que los vecinos salgan a ver qué pasó, con la angustia en los ojos.
Esta escena, tan rápida y brutal, dejó un saldo doloroso: dos personas que ya no están y otras que luchan por su vida.
Dónde y cuándo
Fue en Levisa, sí, en Levisa, ese pedacito de tierra en el vasto paisaje de Holguín, bajo la mirada del municipio Mayarí. El reloj marcaba cerca de las ocho de la noche del domingo, cuando la luz se despedía.
Allí, donde el asfalto guarda historias, un coche se desvió. Los que vieron dicen que el chófer no pudo controlar el volante, y el camino se volvió trampa. La oscuridad ya era cómplice de la tragedia.
Una joven de apenas veintidós años y un hombre de edad avanzada, nombres que aún no se han dicho en voz alta, encontraron allí su final. Otros viajeros quedaron atrapados en la desgracia.
Por qué es importante
Este suceso no es solo una página triste en el diario de Levisa; es un grito de alerta que se escucha en toda Cuba. Importa a las familias rotas, a los amigos que lloran, y a cada uno que transita por las carreteras.
Porque vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda: la seguridad en nuestras vías es un laberinto. Las calles viejas, la poca luz, los carros que ya han vivido mucho, todo suma al riesgo.
Este golpe nos obliga a mirar de nuevo, a pensar en cada precaución, en cada viaje, para que no se repitan estas despedidas amargas.
Qué dicen las partes
Los vecinos, con la voz entrecortada, solo pudieron contar lo que vieron: el coche sin control, el estruendo, la gente corriendo a ayudar. Sus palabras son el eco del momento, un testimonio sin adornos.
Por ahora, no hay voces oficiales que expliquen los detalles, solo el murmullo de la comunidad y el silencio de las identidades aún guardadas. La tristeza es el único idioma claro que se entiende.
En el hospital, los médicos y enfermeras, héroes anónimos, batallan por cada vida, trabajando sin descanso. Sus esfuerzos son la esperanza que se aferra a la noche más oscura.
Qué viene ahora
La policía ya está en el sitio, investigando cada huella, cada piedra, cada fragmento del metal retorcido. Quieren desentrañar el porqué, saber si fue la vía, el carro o quizás la prisa del tiempo.
Mientras, los heridos siguen en la sala de cuidados, bajo la atenta mirada de los doctores. Su lucha es ahora el centro de todas las oraciones y de la ciencia médica.
Y para todos, queda la lección amarga: la carretera no perdona. La conversación sobre cómo hacer más seguras nuestras rutas seguirá, esperando que estas tragedias no se queden solo en el recuerdo, sino que impulsen el cambio.
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