Noruega Estalla: María Corina Machado Entrega Medalla Nobel de la Paz a Donald Trump
viernes, 16 de enero de 2026
En pocas palabras
María Corina Machado entregó su medalla del Nobel de la Paz a Donald Trump, provocando una fuerte indignación en Noruega por el gesto.
Mas detalles
Qué pasó
Una noticia revolvió el día como brisa fresca en la bahía, pero con un toque amargo. María Corina Machado, la flamante ganadora del Premio Nobel de la Paz, decidió entregar su medalla al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Fue un gesto que, sin duda, buscaba un eco, pero en Noruega, donde nace el prestigio del Nobel, resonó como un trueno inesperado.
El mismo presidente Trump anunció al mundo que Machado le había dado "su Premio Nobel de la Paz". Lo describió como un acto de "respeto mutuo". Pero esta declaración, más que calmar, prendió todas las alarmas en Oslo.
Dónde y cuándo
La escena se pintó en la Casa Blanca, con el presidente Trump y Machado de protagonistas. Esto sucedió a mediados de enero de 2026. Al mismo tiempo, el eco de esta acción retumbaba en Noruega, la tierra de los fiordos y donde se guarda con celo el honor del Premio Nobel.
El Instituto Nobel Noruego, con voz firme pero serena, recordó al instante que el premio es personal, intransferible. No se puede revocar ni compartir. La medalla quizás cambie de manos, dijeron, pero el verdadero laureado sigue siendo uno solo.
Por qué es importante
Este suceso es como una ola que llega a la orilla y lo mueve todo. Para Noruega, y para el Comité Nobel, es un golpe a la dignidad de un premio que se precia de su independencia. Abre un debate viejo sobre cómo se elige a los premiados y qué se hace con el galardón una vez entregado.
Para Machado, el gesto busca un respaldo político, una alianza fuerte con Washington. Pero para el mundo, es un recordatorio de que hasta los símbolos más puros pueden entrar en el juego de la política, cambiando su brillo original.
Qué dicen las partes
Desde Oslo, las voces se alzaron. Políticos de todas las facciones, desde la izquierda hasta la derecha, no se guardaron nada. Lo llamaron una "falta total de respeto", un acto "absurdo", "sin sentido". Un portavoz de política exterior del Partido Rojo comentó, casi con resignación, que ahora hay un Nobel de la Paz colgando en la oficina de Trump.
Académicos como Janne Haaland Matlary lo tacharon de "inaudito" y "patético". Dijeron que era tratar el Nobel como una simple moneda de cambio. Otros expertos vieron en ello un intento de Machado por recuperar protagonismo, por acercarse a Trump en un tablero donde quizás se había sentido un poco apartada.
Trump, por su parte, solo vio "un maravilloso gesto". Machado, con una sonrisa en la boca, se limitó a decir que la reunión había sido "magnífica", esquivando la tormenta noruega.
Qué viene ahora
El telón no ha caído del todo. En Noruega, la discusión sobre la integridad del Nobel seguirá viva, quizás con más fuerza. Se hablará de si el comité necesita una reforma, si las reglas deben ser más claras frente a estos gestos.
Para Machado, la jugada podría consolidar una relación, pero también le costaría un precio en la percepción internacional del premio. El mundo estará atento a si este episodio deja una marca indeleble en la historia de los Nobel, o si es solo una anécdota más en el complejo ajedrez de la política mundial.
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