Oscar Silvera Martínez Preside el Tribunal Supremo Cubano: Un Regreso con Sombra Política
martes, 3 de febrero de 2026
En pocas palabras
Oscar Silvera Martínez, exministro de Justicia, regresa como presidente del Tribunal Supremo Popular de Cuba, levantando inquietudes sobre la independencia judicial.
Mas detalles
Qué pasó
El pasado 23 de enero, una silla importante en la justicia cubana cambió de dueño. Oscar Silvera Martínez, quien ya había sido ministro de Justicia, se sentó al frente del Tribunal Supremo Popular. Tomó el relevo de Rubén Remigio Ferro, en un movimiento que muchos observan con ojos bien abiertos.
Dónde y cuándo
La escena ocurrió en La Habana, justo en los pasillos que guardan los secretos de la alta justicia de Cuba. Fue un 23 de enero, casi al inicio del año 2026, cuando el sol ya calentaba las calles. Miguel Díaz-Canel había propuesto este cambio en diciembre del año anterior. Silvera Martínez regresaba a un lugar que ya conocía, una casa donde antes había sido vicepresidente.
Por qué es importante
Esta toma de posesión no es solo un cambio de nombre en un despacho. Para algunos, significa que el sistema judicial, esa balanza que debería ser ciega, se inclina aún más hacia los intereses del poder. Expertos y voces dentro del mismo gremio judicial, como magistrados y abogados, ven aquí una señal clara: la mano de la Seguridad del Estado se hace más fuerte sobre los tribunales, controlando lo que debería ser independiente.
Qué dicen las partes
Las campanas en los círculos legales suenan con preocupación. Dicen que Silvera Martínez, desde su puesto anterior como vicepresidente, ya tenía un ojo puesto en casos políticos delicados, incluso antes de que llegaran a los jueces. Hablan de canales especiales, de reuniones discretas para coordinar sentencias. La aprobación de pruebas o las medidas contra acusados, a veces, dependían de su visto bueno o del de los servicios de inteligencia. Sus lazos estrechos con oficiales del MININT, incluyendo a Alejandro Castro Espín, se mencionan como clave en su designación, dejando de lado a otros juristas más independientes.
Qué viene ahora
Así, la escena judicial cubana parece mantener su rumbo. Con Silvera Martínez de nuevo al mando, se espera que la supervisión política de los tribunales siga su curso. Los ojos estarán puestos en cómo se manejan los casos de 'alto impacto', esos donde la política y la seguridad se entrelazan. El telón sigue levantado, y la obra de la justicia en la isla continúa bajo esta nueva, pero familiar, dirección.
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