Padre Alberto Reyes Pías: 'Sin ayuda externa, Cuba se hunde, somos un pueblo secuestrado'

sábado, 21 de febrero de 2026

En pocas palabras

El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías denuncia la situación del pueblo, llamándolo "secuestrado" y pidiendo ayuda externa sin filtros.

Mas detalles

Qué pasó

El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías ha decidido hablar "sin filtros". Anunció que desconectaría su "corteza prefrontal", el filtro habitual que modera las palabras. Quería decir lo que muchos, según él, guardan en silencio.

Su texto no busca ser diplomático ni suave. Es una declaración frontal, una verdad directa y sin rodeos, lanzada al corazón del debate público sobre la situación en Cuba.

Dónde y cuándo

Estas palabras vienen desde la misma isla. El Padre Alberto Reyes Pías publicó su reflexión un sábado de febrero de 2026. Sus ideas resonaron fuerte en el aire de la actualidad.

Su voz es la de un cronista que observa la realidad cubana desde adentro. Habla desde la gente en la calle, con sus esperanzas y sus pesares cotidianos a cuestas.

Por qué es importante

Las palabras del Padre Reyes sacuden el tablero. Él critica cómo algunos medios hablan de una "escalada de tensión" solo entre Estados Unidos y Cuba. Para él, esa visión se queda corta.

Falta una pieza clave en este rompecabezas: el pueblo. Afirma sin rodeos que el pueblo cubano no se siente identificado con su gobierno. Esta perspectiva cambia toda la dinámica del conflicto.

Qué dicen las partes

El Padre Reyes es contundente al declarar: “Somos un pueblo secuestrado, sometido, maniatado por quienes ejercen el poder”. Con estas frases, describe el sistema político cubano desde 1959. Lo califica de “dictatorial, represor, opresivo”.

Además, cuestiona la “hipocresía internacional”. Para él, es ilógico que algunos condenen regímenes como los de Stroessner o Pinochet, pero no vean con la misma dureza el sistema cubano. Dice que las voces de libertad desde Estados Unidos pueden ser un apoyo, no solo injerencia.

Qué viene ahora

El Padre Reyes usa una imagen fuerte: un niño acosado por un adolescente. El niño no debe defenderse solo; necesita ayuda de “un poder más fuerte”. Así justifica la necesidad de apoyo externo ante la desigualdad de fuerzas en Cuba.

Su conclusión es dramática. Sin esa ayuda, asegura, el destino es “hundirnos más y más, hasta morir y ver morir a nuestros hijos”. Es una dura advertencia sobre el futuro incierto de la isla.

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