Símbolos de EE. UU. en La Habana: La Curiosa Paradoja de un Acto Oficial Cubano
viernes, 16 de enero de 2026
En pocas palabras
Un periodista notó la ironía de ver símbolos estadounidenses, como gorras de Miami Dolphins e iPhones, en un acto oficial cubano anti-EE. UU.
Mas detalles
Qué pasó
Javier Díaz, un periodista con ojo de halcón, notó una ironía en el aire. Durante un acto oficial en La Habana, dedicado a honrar a ciertos héroes de la revolución, aparecieron símbolos de Estados Unidos.
Gorras deportivas y teléfonos de marcas americanas se mezclaban con el discurso antiimperialista que se escuchaba. Una paradoja muy visible, como una mancha en un lienzo.
Dónde y cuándo
Este peculiar evento ocurrió en La Habana, en enero de 2026. Oficiales del gobierno y sus simpatizantes se congregaron para este homenaje.
Entre la multitud, algunos lucían gorras de los Miami Dolphins, de esas que cruzan el mar, y otros usaban iPhones brillantes. Todo esto, bajo el sol caribeño, justo frente a la Embajada de Estados Unidos.
Por qué es importante
Esta escena revela una clara contradicción. El gobierno cubano condena, día sí y día también, la influencia “imperialista” de Estados Unidos, pero sus propios seguidores usan productos de allí.
Es una brecha entre el discurso oficial y la realidad palpable. Expone la incoherencia estatal en un momento de profunda crisis en la isla.
Qué dicen las partes
Díaz, el periodista, cuestionó con aguda mirada cómo esos productos de Miami llegaban a manos de quienes se oponen fervientemente a EE. UU.
Comparó el precio de un iPhone (entre 500 y 800 dólares) con el salario mínimo cubano (menos de 5 dólares). Incluso mencionó a Gerardo Hernández Nordelo, un “héroe” cubano, burlándose de líderes de EE. UU. pese al uso extendido de bienes de ese origen.
Qué viene ahora
Este señalamiento, sin duda, avivará el debate en las tertulias y las esquinas. ¿Podrá el discurso oficial mantenerse firme ante estas evidencias que saltan a la vista?
La gente seguirá observando esta persistente ironía. La vida cotidiana, con su tecnología y moda transfronteriza, seguirá su curso, a menudo ajena a la versión oficial.
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