Tragedia en Miramar: Un Peatón Pierde la Vida en la Quinta Avenida
miércoles, 14 de enero de 2026
En pocas palabras
Un trágico accidente en el paso peatonal de Quinta Avenida y Calle 112, Miramar, dejó un fallecido, intensificando la preocupación por la seguridad vial en La Habana.
Mas detalles
Qué pasó
En el corazón de Miramar, una tarde se rompió el silencio con un estruendo. Un accidente de tránsito, de esos que duelen el alma, ocurrió justo en el paso peatonal. Allí, en la Quinta Avenida con Calle 112, la vida de una persona se detuvo de forma abrupta. Los primeros murmullos entre los transeúntes y curiosos decían que había un fallecido, una noticia que, lamentablemente, se confirmó pronto, dejando un vacío.
Los detalles exactos del suceso aún están en el aire, como polvo después de un impacto fuerte. Pero la escena ya está siendo meticulosamente investigada por el equipo de la Guardia Operativa de Criminalística, quienes trabajan bajo el sol o las luces, buscando cada pista, cada fragmento de la historia que pueda arrojar luz sobre lo ocurrido. Su presencia sugiere la gravedad del impacto desde los primeros momentos.
Dónde y cuándo
La escena se pintó en un cruce conocido por su constante ajetreo, el de la Quinta Avenida y Calle 112, en el municipio Playa, en La Habana. Es un punto de esos que siempre tienen gente, siempre tienen movimiento; un ir y venir diario de carros, guaguas, vehículos particulares y, sobre todo, personas a pie. El reloj marcaba un miércoles, 14 de enero de 2026, cuando el suceso detuvo el paso y la rutina de muchos.
Los testigos presenciales, con el susto todavía en el cuerpo, fueron los primeros en alzar la voz y compartir lo que vieron. Lo que ocurrió allí, bajo el cielo habanero, se esparció rápido entre los medios y las redes. La información fue difundida por Cuba Herald, marcando este cruce de alta circulación como el epicentro de una nueva tragedia vial en la capital.
Por qué es importante
Este suceso no es un punto aislado en el mapa de la ciudad. Es una alarma más, de esas que suenan fuerte en los oídos de La Habana. Los accidentes de tránsito van en un incremento sostenido, y este viene a sumarse a una lista que preocupa profundamente a todos. Es una radiografía de calles que piden auxilio, de una infraestructura vial que se desgasta con los años, y de las farolas que no siempre alumbran lo suficiente, dejando sombras peligrosas.
También es un reflejo de un parque automotor que tiene sus años y no siempre está en óptimas condiciones, sumado a una fiscalización del cumplimiento de las normas que a veces se siente lejana. Para los vecinos, para los que caminan por ahí, este accidente reabre una herida profunda. En zonas como Quinta Avenida, donde los carros vuelan y el flujo vehicular es constante y rápido, un paso peatonal se convierte en una ruleta rusa. Es importante porque nos recuerda que la vida es frágil en el asfalto y que la imprudencia puede ser fatal, especialmente para los peatones.
Qué dicen las partes
Desde el mismo lugar del hecho, los testimonios hablaban de un impacto grave y de una tristeza que ya se sentía en el ambiente, una pesadez en el aire. El personal de la Guardia Operativa de Criminalística se puso manos a la obra con celeridad, recogiendo piezas, tomando medidas, buscando respuestas. No hay todavía un parte oficial que ponga nombre a la víctima ni que dibuje las circunstancias exactas que llevaron a este desenlace.
Pero la gente, los vecinos de Playa, los que ven el día a día y conocen bien estas calles, ya tienen su opinión. Señalan que no siempre se respetan los pasos peatonales, y que la velocidad excesiva de algunos vehículos es un peligro constante. Aunque las autoridades guardan silencio en cuanto a las causas confirmadas, el rumor de los excesos, las fallas en la señalización y la falta de precaución ya corre por las calles como un eco.
Qué viene ahora
La investigación sigue su curso, como un río lento que busca llegar al mar de la verdad, desentrañando cada detalle. Se espera que, con el paso de las horas, llegue la confirmación oficial por parte de las autoridades competentes. El nombre de la persona que se fue, los detalles que envuelven el accidente y la responsabilidad detrás del mismo, todo eso está por saberse, por contarse a la luz pública.
Pero más allá de las responsabilidades individuales que se puedan determinar, este hecho es un llamado urgente y colectivo. Es la hora de reforzar la seguridad en las calles, de pintar mejor las señales, de iluminar los caminos y de vigilar que las normas se cumplan. Es el momento de que conductores y peatones, todos, recordemos que la vida se cuida entre todos, con civismo, con prudencia y con cabeza fría. Las miradas se posan ahora en las acciones futuras, para que no haya que contar otra historia igual, para que la tragedia no se repita en la misma esquina.
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