Transporte cubano inicia 2026 con servicios limitados y baja movilidad
miércoles, 14 de enero de 2026
En pocas palabras
Cuba comienza 2026 con un sistema de transporte aún en crisis, marcado por escasez de combustible y deterioro, afectando la movilidad diaria.
Mas detalles
Qué pasó
El horizonte de Cuba en este inicio de 2026 se pinta con una escena conocida en sus calles: el transporte público sigue sin encontrar el rumbo. La prometida recuperación no llega, y el país se mueve a un ritmo pausado, casi en cámara lenta, por la falta de recursos esenciales. Es una postal diaria que se repite en cada esquina.
Las promesas de mejora se diluyen frente a la realidad de vehículos escasos y la dificultad para trasladar tanto a las personas como las mercancías que mueven la vida de la isla.
Dónde y cuándo
Esta realidad se vive en toda Cuba, desde las bulliciosas avenidas de La Habana hasta los caminos más apartados de Sancti Spíritus. Los días transcurren desde enero de 2026, con el telón de fondo de un año anterior que no logró revertir la caída.
El ministro del Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, alza la voz para admitir que la escasez de combustible, el desgaste de la infraestructura y la falta de piezas son el nudo gordiano de este desafío. La gente espera en paradas, los productos tardan en llegar; una imagen constante que define el amanecer de este nuevo año.
Por qué es importante
Esta situación no es un simple detalle en el paisaje. Es un pulso que afecta cada rincón de la vida cubana. Para los ciudadanos, significa largas esperas, jornadas agotadoras y la dificultad para llegar al trabajo o al hospital.
Para la economía, es un freno pesado. El movimiento de bienes esenciales se vuelve una odisea, encareciendo todo y profundizando los problemas de abastecimiento. Es un dilema que toca la fibra más sensible del día a día.
Qué dicen las partes
El ministro Rodríguez Dávila ha reconocido que el sector no logró levantar cabeza al cierre de 2025, a pesar de los esfuerzos. Ha dicho que el contexto económico adverso ha sido un muro infranqueable. Sin embargo, no todo es estático.
Se han sumado cien microbuses en seis provincias, y cien más están en camino para este año. Los triciclos eléctricos ya se ven en cada rincón, aunque no son suficientes. También se habla de 25 ómnibus nuevos para el personal de salud en La Habana y ecomóviles en Sancti Spíritus. Reparaciones de ómnibus y la distribución de piezas vitales como neumáticos y baterías buscan sostener lo que ya existe. En el mar, el ferry Perseverancia tuvo retoques y el catamarán V2V se unió a la flota. La aviación nacional mantuvo sus vuelos y el ferrocarril, aunque con problemas, sigue en pie.
Qué viene ahora
El camino por delante se antoja largo y empedrado. Los proyectos mencionados continúan en marcha, y la llegada de recursos se mantiene como una constante esperanza. Se espera que los nuevos microbuses lleguen a más provincias y que los triciclos eléctricos amplíen su cobertura.
La reparación y el mantenimiento de la flota existente seguirán siendo una prioridad para evitar un colapso mayor. Sin embargo, la perspectiva es que Cuba iniciará 2026 sin una solución estructural definitiva para su transporte, con la movilidad ciudadana atada aún a las cadenas de la escasez y la improvisación.
Comentarios