Trump Agita el Espectro del Acta de Insurrección en Minnesota: ¿Un Viejo Poder para Tiempos Nuevos?

jueves, 15 de enero de 2026

En pocas palabras

El Presidente Trump ha vuelto a mencionar la posibilidad de invocar el Acta de Insurrección en medio de protestas en Minnesota. ¿Qué implica este poder presidencial, raramente usado?

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Qué pasó

Como un eco que regresa en la sala, el Presidente Donald Trump ha vuelto a poner sobre la mesa la idea de activar el Acta de Insurrección. Lo hizo en Truth Social, su plataforma digital, donde apuntó a las protestas que sacudían Minnesota.

Su mensaje fue claro: si los "políticos corruptos" del estado no detenían a los "agitadores profesionales" que, según él, atacaban a los agentes de ICE, entonces él, el presidente, intervendría con esta ley antigua. Una amenaza que resonó con la fuerza de un tambor lejano.

Dónde y cuándo

Las calles de Minneapolis, Minnesota, fueron el escenario de este drama que se coció a fuego lento. Todo comenzó tras la trágica muerte de Renee Macklin Good, de 37 años, por un disparo de un agente de ICE. Luego, un inmigrante venezolano resultó herido de bala en una detención. Las protestas, como un río desbordado, se extendieron por todo el estado.

Esto ocurrió en enero de 2026, con el invierno aún mordiendo la piel, mientras las tensiones subían y bajaban como el mercurio de un termómetro.

Por qué es importante

Esta es una ley que no esconde su peso. Si se invoca, el Acta de Insurrección permite al presidente enviar tropas federales a un estado y, lo más importante, estas fuerzas pueden asumir funciones policiales, como arrestar o realizar registros.

Es un camino diferente a los despliegues de la Guardia Nacional, donde los militares usualmente no actúan como policías civiles. Este acto, usado apenas unas 30 veces desde 1807, abre una puerta grande al poder presidencial, dejando a un lado la necesidad del consentimiento estatal y la prohibición general de que el ejército actúe como policía en suelo nacional.

Qué dicen las partes

Desde la Casa Blanca, el Presidente Trump subraya la necesidad de proteger a los agentes federales y restaurar lo que él llama el "orden". Para él, es una herramienta legítima para enfrentar "insurrecciones".

Pero desde Minnesota, el Fiscal General Keith Ellison tiene otra visión. Argumenta que es el propio presidente quien ha alimentado las llamas al enviar agentes federales y que no hay motivos legales para activar tal ley. Ellison ya ha puesto su mano en la balanza, dispuesto a desafiar la medida en los tribunales.

Expertos legales, por su parte, miran la situación con ceño fruncido. Advierten que la ley es tan "increíblemente abierta" en sus definiciones de "insurrección" o "rebelión" que podría dar un poder "dramático" al presidente, sin controles claros del Congreso ni límites de tiempo.

Qué viene ahora

El camino que sigue es incierto, como un sendero cubierto por la niebla. Si el presidente decide invocar el Acta de Insurrección, lo más seguro es que se encuentre con una batalla legal de frente, especialmente de estados como Minnesota.

También se abre la discusión sobre los límites de la autoridad presidencial y si este "cheque en blanco" que parece ser la ley puede aplicarse a situaciones que no encajan con sus usos históricos, como el crimen o la aplicación de leyes de inmigración. El ojo de la nación, y quizás del mundo, estará puesto en este viejo poder en manos nuevas.

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