Voraz Incendio Devora Manglares en Matanzas y Alarma a Residentes
miércoles, 14 de enero de 2026
En pocas palabras
Un gran incendio forestal consume kilómetros de manglar cerca del Naranjal, Matanzas, poniendo en alerta a los vecinos por la cercanía de las llamas a sus viviendas.
Mas detalles
Qué pasó
Un fuego de esos que no dan tregua ha empezado a bailar su danza voraz sobre los manglares. Las llamas, grandes y hambrientas, comenzaron a devorar kilómetros de ese verde intrincado, justo en los alrededores de Matanzas. Los vecinos, con el corazón en un puño, veían cómo el resplandor se acercaba, cada vez más, a sus ventanas.
Este no era un incendio cualquiera; su tamaño asustaba y el peligro era palpable. No era la primera vez que el manglar ardía, pero esta vez, la cosa se sentía diferente, con una amenaza muy real sobre las casas.
Dónde y cuándo
La escena se despliega en las inmediaciones del Reparto Armando Mestre, un pedacito de la ciudad de Matanzas, en la zona conocida como El Naranjal. Fue la noche del miércoles 14 de enero de 2026, cuando el cielo se tiñó de un naranja intenso, visible desde lejos, como si el sol hubiese decidido salir de madrugada pero por el lado equivocado.
El fuego nació cerca del Estadio Victoria de Girón y, cual serpiente de lumbre, se deslizó rápido hasta la Circunvalación. Las sombras de las palmas y los edificios temblaban bajo el fulgor.
Por qué es importante
Este incendio es una noticia que pica y se extiende, sobre todo para las familias que viven pegadas al manglar. La cercanía de las llamas a las viviendas no es un juego, sino un peligro latente que les robó la tranquilidad por horas.
Además del susto, el manglar es como el escudo de la costa, un guardián de la naturaleza. Perderlo así, quemado y ceniza, es un daño ambiental que duele, afectando a ese pulmón verde y a toda la vida que anida entre sus raíces.
Qué dicen las partes
Los bomberos, gente de acero bajo el humo, llegaron al lugar para batallar contra el avance del fuego. Nos cuentan que la intensidad bajó un poco, pero el trabajo de vigilancia sigue, buscando evitar que la chispa se reanime. Desde el periódico Girón, informaron sobre la magnitud sin precedentes de la situación.
Por su parte, las autoridades, tratando de calmar los ánimos, aseguran que el Naranjal no está en peligro inmediato, pues el fuego se alejó de la barriada. Sin embargo, no bajan la guardia, conscientes de lo traicionero que puede ser el terreno.
Qué viene ahora
La mirada ahora está puesta en el terreno, en las labores de sondeo y reconocimiento que siguen su curso. Los bomberos no se irán hasta tener la certeza de que no quedan brasas escondidas, listas para despertar.
Se investiga qué mano, o qué descuido, encendió esta pesadilla. Aunque no hay culpables señalados, la advertencia a los ciudadanos sobre los riesgos de la negligencia en zonas vulnerables al fuego resuena con fuerza. Los vecinos del Naranjal esperan, con la respiración contenida, que la paz regrese pronto a sus hogares.
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