Yoani Sánchez Bajo Cerco Policial: La Habana Vigilada

miércoles, 25 de febrero de 2026

En pocas palabras

La activista Yoani Sánchez denunció un nuevo cerco policial frente a su casa en La Habana, impidiéndole salir junto a su esposo.

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Qué pasó

Una mañana más en La Habana, pero no una cualquiera para Yoani Sánchez y su esposo, Reinaldo Escobar. Al asomarse a la puerta de su edificio, se toparon con un rostro conocido. Un agente, vestido de civil, les esperaba.

La orden era clara y concisa: no podían salir. Era un nuevo cerco de la Seguridad del Estado. Se trata del tercer bloqueo en apenas un mes, una rutina que se repite.

Dónde y cuándo

Este capítulo se escribe en la entrada de su inmueble, en el corazón de La Habana. Desde hace "días" y en horas tempranas, el agente se apostó. Llevaba gorro, gafas y abrigo, como un personaje de novela bajo el frío intenso y las ráfagas de viento que azotaban la calle.

El oficial esgrimió una razón: una "fecha de la contrarrevolución". Se especula que la vigilancia está ligada al 24 de febrero de 1996, día del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Patrullas en las inmediaciones y el goteo constante de aguas albañales desde el techo completaban la escena.

Por qué es importante

Este cerco no es solo un incidente aislado. Señala la tensión constante entre el gobierno cubano y el sector de periodistas independientes y activistas. Para ellos, es un pulso diario por la libertad de expresión y movimiento.

Demuestra cómo los recursos del Estado se destinan a la vigilancia de ciudadanos pacíficos. Abre un debate sobre las prioridades en un país con tantas necesidades visibles. Es una sombra sobre la rutina de muchos.

Qué dicen las partes

Yoani Sánchez, con la voz de la experiencia, denunció el operativo. Cuestionó el despliegue policial mientras su propio edificio se cae a pedazos: ascensores rotos, un tanque de agua en ruinas, tuberías obstruidas. La paradoja era palpable.

Ella insiste en que estas acciones no solo los afectan a ellos, sino a los vecinos. Los vendedores informales, por ejemplo, evitan la zona. Hasta el momento, el gobierno no ha ofrecido ninguna explicación oficial sobre esta particular vigilancia.

Qué viene ahora

El telón no baja aquí. Es probable que la tensión siga siendo parte del paisaje cubano, especialmente en fechas que las autoridades consideran sensibles. Los ojos seguirán puestos en figuras como Yoani Sánchez.

Se esperará, quizás en vano, una postura oficial. Pero mientras tanto, la vida sigue su curso en el portal de un edificio habanero, con la vigilancia como un personaje más de esta crónica diaria. El pulso entre control y libertad sigue marcando el ritmo en la isla.

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