Aguas residuales desbordan hospital en Santiago de Cuba, alertan por grave riesgo sanitario

jueves, 22 de enero de 2026

En pocas palabras

Un hospital en San Luis, Santiago de Cuba, sufre inundaciones por aguas residuales, creando un grave riesgo para la salud de pacientes y personal.

Mas detalles

Qué pasó

Una situación alarmante se ha desvelado en el Hospital "Alberto Fernández Montes de Oca" en San Luis, Santiago de Cuba. Filtraciones de aguas residuales han inundado varias zonas del centro médico. Esta marea oscura pone en serio peligro la salud tanto de los pacientes como de los trabajadores.

Las imágenes muestran pasillos convertidos en charcos de líquidos contaminados. Han colocado recipientes improvisados y cartones en el suelo para intentar contener lo incontenible, una clara señal de la precariedad de la situación.

Dónde y cuándo

Este suceso lamentable ocurre en el mencionado hospital, en el corazón de San Luis, una localidad de Santiago de Cuba. Los derrames, según se ha podido saber, brotan desde la zona de Medicina Interna y se extienden peligrosamente hacia áreas cercanas a la Sala de Hemodiálisis.

Esto es especialmente preocupante, pues se había informado que estas zonas habían sido reparadas hace poco. La cronología sitúa la denuncia alrededor de enero de 2026, revelando un problema recurrente.

Por qué es importante

La presencia de aguas negras en un hospital es un riesgo sanitario de primera magnitud. Estos líquidos cargados de contaminantes pueden desatar infecciones severas, sobre todo en pacientes con defensas bajas. Además, el olor, denso y persistente, vuelve insoportable cualquier estancia hospitalaria, violando toda norma básica de higiene.

Debido a esta emergencia, muchos pacientes han sido trasladados a otros municipios. Esto significa viajes largos, gastos inesperados y un aumento del riesgo para personas ya vulnerables. La situación plantea serias dudas sobre la calidad de las obras y la supervisión en infraestructuras críticas.

Qué dicen las partes

Fuentes locales han confirmado la magnitud del problema, y las imágenes hablan por sí solas. Expertos y residentes de la zona no se explican cómo un hospital puede funcionar en estas condiciones, y menos después de supuestas reparaciones. La improvisación y la falta de planificación en temas de salud son, a todas luces, intolerables.

La comunidad, con una voz unánime, exige respuestas concretas e inmediatas. Claman por soluciones que no sean meros parches, sino reparaciones definitivas que garanticen la salubridad y seguridad de todos. La salud de la gente, al final, no espera.

Qué viene ahora

Es imperativo que las autoridades sanitarias pongan manos a la obra sin dilación. Se necesita una reparación total de las instalaciones, que vaya más allá de lo superficial. Junto a esto, deben establecerse protocolos de higiene estrictos y efectivos.

El objetivo es claro: asegurar la salud de la población. Hay que mirar con lupa los próximos pasos para evitar que esta historia se repita. La vigilancia ciudadana seguirá atenta a que no haya más negligencias en un asunto tan vital como la atención médica.

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