Alerta en Camagüey: Adolescente con Discapacidad Desaparecido

miércoles, 14 de enero de 2026

En pocas palabras

José Miguel, un adolescente de 15 años con discapacidad intelectual, ha desaparecido en Camagüey. Su familia y la comunidad buscan ayuda urgente para encontrarlo.

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Qué pasó

La tranquilidad de Camagüey se ha roto con una noticia que aprieta el corazón. José Miguel, un muchacho de quince años con una discapacidad intelectual, no ha regresado a casa. Se fue un domingo cualquiera y el sol, al caer, no lo vio volver. Su familia, con la angustia en los ojos, dio la voz de alerta, una voz que ahora resuena por toda la ciudad.

Nunca antes se había ausentado de su hogar. Por eso, el desasosiego es grande, una sombra que se extiende sobre cada rincón, cada calle y cada rumor.

Dónde y cuándo

La escena se sitúa en Camagüey, esa ciudad de tinajones y leyendas, bajo el sol implacable de Cuba. Fue el pasado domingo, un día que prometía descanso y que, sin embargo, trajo consigo la inquietud de una ausencia. José Miguel, de complexión delgada y cabello oscuro, vivía por la Circunvalación, justo donde el merendero “El Viajero” guarda sus aromas.

La activista Irma Broek, con la voz de la comunidad, compartió en Facebook los detalles, como un eco necesario en la distancia. Un rostro, un nombre, una petición.

Por qué es importante

Esta no es una historia aislada, un capítulo suelto. Especialistas y organizaciones de derechos humanos lo saben bien: estas desapariciones son frecuentes en la isla. Los adolescentes con discapacidades, como José Miguel, pueden perder el rumbo con facilidad, caer en trampas inesperadas o verse en situaciones de peligro en cualquier esquina.

La falta de protocolos ágiles, de una red que abrace y busque de inmediato, alarga las horas, las convierte en días de amarga espera. Cada minuto que pasa, como una gota de arena en el reloj, puede cambiar el final de este cuento.

Qué dicen las partes

La familia de José Miguel, con la esperanza aferrada a un hilo, clama por ayuda. Han dado un número de teléfono, el 58916347, para que cualquier vista, cualquier indicio, se convierta en una pista. “¡Por favor, compartan!”, escribió Irma Broek, como un ruego que busca alas en las redes.

Los expertos señalan con preocupación que los menores, tras días de ausencia, pueden enfrentar accidentes o la malicia de otros. Las palabras son claras: cada ayuda cuenta, cada mirada puede ser la clave que abra la puerta a un regreso seguro.

Qué viene ahora

La denuncia ya está formalizada en la policía local, una pieza más en el tablero. Ahora, la mirada se vuelve hacia la comunidad, hacia cada vecino, cada transeúnte. Se pide mantener los ojos bien abiertos en los parques, en las vías más transitadas, en cada lugar donde un muchacho podría haberse detenido a mirar el vuelo de un pájaro o el paso de las nubes.

La urgencia es palpable, el tiempo corre. La colaboración ciudadana es el faro en esta búsqueda, la melodía que podría traer a José Miguel de vuelta a su hogar, donde su familia lo espera con los brazos abiertos y el corazón en vilo.

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