Artistas Cubanos en Miami Alzan la Voz por la Libertad y el Futuro de la Isla
viernes, 6 de febrero de 2026
En pocas palabras
En Miami, Susana Pérez y Albertico Pujol, artistas cubanos, reflexionan sobre la libertad y el futuro de Cuba, destacando el rol del arte y la diáspora.
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Qué pasó
Dos figuras reconocidas del arte cubano, la actriz Susana Pérez y el actor Albertico Pujol, compartieron sus sentires en Miami. Como si el recuerdo de la isla les quemara la piel, hablaron sobre la situación de Cuba, la libertad y el alma de su gente.
Sus palabras, grabadas por el periodista Javier Díaz, pintaron un cuadro de nostalgia, preocupación y un firme compromiso con el mañana.
Dónde y cuándo
La cita fue en Miami, esa ciudad donde el Caribe se encuentra con el Norte, hace apenas unos días de este febrero de 2026. Allí, bajo el cielo azul de la Florida, Susana Pérez, cuya voz ha resonado en teatros y pantallas, se encontró con Albertico Pujol, un maestro del humor cubano.
Sus miradas cruzaron el océano, fijas en la tierra que dejaron atrás, pero que aún los habita.
Por qué es importante
Sus reflexiones no son un murmullo cualquiera. Son un eco potente para los cubanos dentro y fuera de la isla, especialmente para los artistas que sienten el peso de la censura. Sus voces se alzan como faros, iluminando la importancia de crear sin cadenas, de pensar sin miedo.
Esto abre un camino para que la cultura sea un puente, no un muro, entre el exilio y la isla.
Qué dicen las partes
Susana Pérez, que lleva más de veinte años fuera, afirmó que la libertad es la raíz de la dignidad. Es poder hablar, crear y vivir sin que una opinión diferente sea motivo de castigo.
Albertico Pujol, por su parte, añadió que la ausencia de libertades es una herida abierta para todos los artistas cubanos. Insistió en que el arte, el humor, siempre han sido formas de resistencia, de gritar lo que muchos callan.
Ambos destacaron la importancia de la diáspora como una voz auténtica y solidaria con quienes aún resisten en Cuba.
Qué viene ahora
Lo que viene es la esperanza. La de ver si el deseo de estos artistas y de miles más se convierte en una melodía que resuene con fuerza. Es mirar hacia una Cuba donde el arte no tenga que pedir permiso a ninguna ideología.
Una Cuba donde la libertad, más que un sueño lejano, sea la brisa de cada día.
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