Congresista Giménez y Rosa María Payá Exigen Congelar Activos del Poder Cubano
miércoles, 18 de febrero de 2026
En pocas palabras
Desde Miami, Rosa María Payá y el congresista Carlos Giménez urgen congelar fondos vinculados al poder cubano en el extranjero, buscando frenar la impunidad.
Mas detalles
Qué pasó
Desde la vibrante ciudad de Miami, se alzó una voz contundente. La activista Rosa María Payá, junto al congresista Carlos A. Giménez, hicieron un llamado enérgico y sin ambigüedades.
Su demanda es clara: poner fin a la impunidad que rodea al poder cubano. Pidieron congelar sus fondos en el extranjero y activar acciones judiciales contra los responsables de abusos.
Dónde y cuándo
La exigencia resonó en Miami, con el horizonte azul de fondo, el miércoles 18 de febrero de 2026. Era una tarde donde las palabras buscaban ser puentes hacia la acción, no solo declaraciones.
Los protagonistas fueron Payá y Giménez, acompañados por el opositor José Daniel Ferrer, una voz que ha sentido en carne propia la detención arbitraria y la persecución política en Cuba.
Por qué es importante
Esta iniciativa importa porque busca desmantelar una red de financiamiento. Apunta a cortar los recursos que, según los denunciantes, sostienen la represión y los privilegios en la isla.
La aplicación de sanciones bajo la Ley Magnitsky abriría un nuevo camino. Permitiría penalizar a funcionarios implicados en violaciones de derechos humanos y corrupción grave, transformando la presión diplomática en acciones concretas y efectivas.
Qué dicen las partes
Los promotores, como Payá y Giménez, afirman que la diplomacia tradicional ya no basta. Proponen investigar a fondo las finanzas y bloquear activos clave en el exterior.
Coinciden en que el dinero vinculado a empresas estatales cubanas o entidades del poder político no puede seguir fuera del escrutinio. Consideran que la congelación de estos recursos enviaría un mensaje claro contra la impunidad.
Qué viene ahora
El camino que se abre ahora implica movilizar tanto a legisladores como a instituciones financieras y organismos multilaterales. La meta es que más allá de las palabras, se concreten acciones que impidan el flujo de dinero ilícito.
Se espera un seguimiento constante y una estrategia integral. Esto incluye presión económica selectiva, acciones legales coordinadas y una vigilancia incansable para lograr una Cuba con garantías y Estado de Derecho.
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