Cuba se proclama guardiana antidrogas para EE.UU. entre sombras históricas
miércoles, 18 de febrero de 2026
En pocas palabras
El jefe antidrogas de Cuba asegura proteger a EE.UU. del narcotráfico, pero la historia y la percepción pública revelan contradicciones profundas.
Mas detalles
Qué pasó
Desde la Isla, Juan Carlos Poey, que dirige la Dirección Antidrogas del Ministerio del Interior, ha lanzado una declaración. Dice que Cuba no es una amenaza para Estados Unidos. Más aún, asegura que la Isla protege al vecino del norte del "mal de las drogas".
Esta afirmación, como un eco lanzado al mar, reaviva la discusión. Muchos ven en ella la demagogia y la hipocresía del régimen cubano, sobre todo en temas de seguridad y política internacional.
Dónde y cuándo
La declaración de Poey llegó como un titular fresco. La narrativa oficial busca pintar a la Isla como una fortaleza, un muro de contención contra el narcotráfico. Dicen que detienen las drogas sudamericanas antes de que lleguen a las costas estadounidenses.
Incluso, hablan de unas cuarenta toneladas de droga interceptadas en catorce años. Pero en la memoria colectiva, aún resuena el eco sombrío de los años ochenta. Entonces, altos oficiales como Arnaldo Ochoa y Antonio de la Guardia fueron ejecutados. Se les acusó, precisamente, de conspirar con traficantes colombianos.
Por qué es importante
Esta narrativa oficial, que presenta a Cuba como un escudo, es importante para el régimen. Busca sostener una imagen heroica y funcional del Estado cubano. Esto es crucial ante una comunidad internacional que a menudo mira con escepticismo.
Pero, ¿para quién más importa? Para el pueblo cubano, que vive una realidad cotidiana marcada por carencias económicas y restricciones. Para ellos, el discurso oficial y la vida en la calle a menudo parecen dos caminos que nunca se encuentran. Esta declaración intenta cerrar una brecha que el día a día mantiene abierta.
Qué dicen las partes
Desde el balcón oficial, el Gobierno cubano, por medio de Poey, proclama su papel de guardián. Habla de "tolerancia cero" y de una cooperación internacional robusta. Las cifras de decomisos y los juicios ejemplares se muestran como prueba de su lucha.
Sin embargo, fuera de ese balcón, la percepción pública y varios informes críticos cuentan otra historia. Se habla de un aumento en el consumo de estupefacientes dentro de Cuba. Además, se critica que las autoridades solo muestren la represión, sin realmente abordar las causas profundas de este problema social.
Qué viene ahora
El camino que se abre ahora parece ya conocido. El régimen seguirá tejiendo su narrativa de protección y lucha antidrogas. Buscará afianzar su imagen ante el mundo y consolidar su discurso interno.
Mientras tanto, la crítica externa y la realidad interna de Cuba continuarán observando. Los ojos estarán puestos en si las políticas van más allá de la imagen. Se verá si logran soluciones verdaderas para un problema complejo que, a pesar de las declaraciones, sigue latiendo en la Isla.
Comentarios