Cuba Sin Gasolina: La Parálisis Que Se Siente en Cada Calle

domingo, 22 de febrero de 2026

En pocas palabras

La crisis de combustible en Cuba se agrava, paralizando la vida y el transporte. Estaciones cerradas, colas infinitas y un mercado negro costoso evidencian fallas sistémicas.

Mas detalles

Qué pasó

Cuba se detiene. Un silencio pesado, no de descanso, sino de pura espera, se siente por doquier. La gasolina, ese latido vital que mueve los días, escasea hasta el gemido.

Las estaciones de servicio, antes con ir y venir, hoy lucen cerradas o con un hilo de esperanza que se rompe fácil. Es la crónica de una parálisis que se anuncia en cada esquina, en cada motor que calla.

Dónde y cuándo

Esta escena se repite a diario, por toda la isla. Desde la Habana hasta el rincón más callado, es el febrero de 2026. El sol golpea sin piedad sobre las interminables colas.

Allí, bajo el cielo cubano, se mezclan las caras de quienes llevan horas, de quienes madrugaron. Se ve la paciencia forzada de quienes ya no saben qué más hacer. Los autos, las motos, los viejos almendrones, todos pintan el mural de la espera.

Por qué es importante

Esta escasez, que parece capricho, toca el corazón de la vida diaria. No es solo un motor que no arranca. Es un plato que no llega, un trabajo que se pierde, una visita al médico que se aplaza.

Para el cubano, significa reorganizar cada minuto, cada plan, alrededor de un tanque vacío. Para la economía, ya maltrecha, es un nudo más que aprieta y asfixia. Muestra la fragilidad de un sistema que no responde a lo básico.

Qué dicen las partes

Desde los balcones oficiales, se habla de problemas externos, de bloqueos. Se pide resistencia al pueblo. Pero en las calles, la voz es otra. Susurran frustración, impotencia.

Sienten que el barco, aunque lo pinten, sigue sin rumbo claro. No hay palabras que llenen los tanques ni que calmen la urgencia de moverse. Camiones, taxistas y comerciantes sienten el golpe del diésel que no aparece.

Qué viene ahora

El camino parece largo y lleno de curvas. Se espera que la improvisación siga siendo el compás, con soluciones que apenas tapan el problema de fondo.

La gente seguirá buscando caminos. Desde la bicicleta hasta el triciclo eléctrico, si la luz lo permite. La mirada está puesta en cómo el gobierno enfrentará esta crisis, y si logrará encender la esperanza de un futuro con más movimiento.

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