El arroz vietnamita que alimenta a Cuba: una historia de campo y necesidad

martes, 17 de febrero de 2026

En pocas palabras

Una empresa vietnamita en Cuba donó 250 toneladas de arroz de alta calidad, evidenciando la crisis agrícola cubana y la necesidad de producción extranjera para alimentos básicos.

Mas detalles

Qué pasó

En un gesto que se ha presentado como un abrazo de amistad, una empresa de Vietnam que trabaja en Cuba entregó una buena cantidad de arroz. Fueron 250 toneladas de un grano de alta calidad, cosechado en suelo cubano. Este regalo, sin embargo, puso el foco en una vieja conversación sobre la salud del campo en la isla.

La compañía, Agri VMA, hizo esta donación a la Empresa Agroindustrial de Granos de la zona. Se destacó que el arroz era de una variedad especial, cultivada con tecnología traída de Vietnam.

Dónde y cuándo

El escenario fue Pinar del Río, una tierra fértil donde la empresa vietnamita Agri VMA tiene su campo de acción, específicamente en el municipio de Los Palacios. El arroz nació allí, bajo el sol cubano, usando métodos del país asiático. La ceremonia de entrega fue en la Empresa Agrícola Caribe.

Todo sucedió a mediados de febrero de 2026. Estuvieron presentes el embajador de Vietnam en Cuba, Lê Quang Long, y la viceministra cubana de la Agricultura, Telce González Morera, entre otros.

Por qué es importante

Esta donación, más allá de la buena voluntad, pinta una postal clara de la realidad. Cuba, que por años soñó con producir su propio alimento, hoy recibe de una empresa extranjera el arroz que pone en la mesa. Es un espejo donde se refleja la dificultad del campo cubano para sembrar y cosechar por sí mismo lo básico, como ese grano tan vital para la dieta de todos.

El hecho resalta la dependencia actual de la isla en importaciones y proyectos foráneos para cubrir sus necesidades alimentarias, un contraste con los objetivos de autosuficiencia.

Qué dicen las partes

El embajador vietnamita, con palabras serias, destacó que seguir produciendo aquí tiene un valor enorme para la comida del país, sobre todo en medio de las “dificultades” que enfrenta Cuba. Incluso, pidió que se hicieran más fáciles las reglas para la inversión de afuera en el campo.

Por su lado, la funcionaria cubana habló de la “solidaridad especial” entre naciones y agradeció la cooperación en transferencia de tecnología. Sin embargo, el gesto revela más que solo amistad: muestra las limitaciones del sistema agrícola cubano.

Qué viene ahora

Mirando al mañana, la escena sugiere varios caminos. Es probable que se sigan abriendo puertas a más empresas de otros países, buscando soluciones para el plato de cada día. La situación podría impulsar a Cuba a revisar cómo maneja su propia agricultura, buscando un equilibrio entre lo propio y la ayuda de afuera.

El arroz, ese humilde grano, sigue contando una historia de cambios y esperas en la isla, mientras la búsqueda de seguridad alimentaria continúa.

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