Un Río de Ruedas: Sillas de Ruedas Revitalizan Vidas en Granma
martes, 17 de febrero de 2026
En pocas palabras
Un donativo de 200 sillas de ruedas transformó la vida de personas con discapacidad en Granma, Cuba, ofreciendo esperanza y movilidad personalizada.
Mas detalles
Qué pasó
Imaginen la escena en Granma, donde un soplo de alivio llegó. Doscientas personas que luchan día a día con su andar recibieron sillas de ruedas nuevas. No fue un regalo cualquiera, sino uno que abre puertas y devuelve sonrisas.
En un país donde la espera por estos equipos puede ser larguísima, este gesto de ayuda dibuja nuevos caminos para muchos.
Dónde y cuándo
El escenario fue la vibrante provincia de Granma, allá en el oriente cubano. Más precisamente, en el recinto Expo Granma de Bayamo, donde se congregó la esperanza.
Desde el martes 17 de febrero de 2026 y hasta el día 20, la vida se movió diferente. Bajo el sol de la isla, se vieron los rostros de quienes ahora tienen una nueva forma de explorar el mundo.
Por qué es importante
En Cuba, un par de ruedas puede ser un tesoro. Conseguir una silla es, a menudo, una odisea de meses o años. Para estas familias, esta donación no es solo un objeto; es libertad, es independencia.
Además, cada silla se ajusta al cuerpo, al peso, a la postura. Esto busca más que un transporte, es una herramienta para la vida, para la rehabilitación, para la dignidad. Una ayuda externa fundamental.
Qué dicen las partes
Elio Cisnero Ferrer, presidente de Aclifim en Granma, lo puso en palabras sencillas: el país vive momentos complejos, y cada ayuda impacta directamente en el día a día de los beneficiarios.
Los organizadores del proyecto, como Refugio de Esperanza, insistieron en la personalización. No fue un lote igual para todos, sino un "traje a medida", ajustado para que cada persona sintiera que su silla, de verdad, era suya.
Qué viene ahora
La entrega de estas sillas sigue su curso hasta el 20 de febrero. Después de esa fecha, las 200 sillas comenzarán a rodar por Granma, transformando vidas de inmediato.
Este gesto de solidaridad también subraya una realidad en la isla: la cooperación de manos amigas desde fuera es cada vez más vital para atender las necesidades básicas de los más vulnerables. Es un eco de que la ayuda sigue tejiendo redes en tiempos difíciles.
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