El Viento de la Convocatoria: Jóvenes Cubanos Regresan a las Filas o Enfrentan Multas

miércoles, 14 de enero de 2026

En pocas palabras

En Cuba, jóvenes que ya cumplieron el servicio militar son llamados de nuevo a las FAR bajo amenaza de multas de 3.000 pesos, generando incertidumbre y temor.

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Qué pasó

Un viento extraño sopla por Cienfuegos. Llega la noticia, casi un susurro que se vuelve eco: jóvenes cubanos, muchos de ellos que ya habían colgado el uniforme, están siendo llamados de nuevo a las filas. No es una invitación; es una orden.

Si se niegan a este nuevo llamado, una multa de 3.000 pesos les espera, una cifra que pesa mucho en la economía de la isla. Es la "preparación para la defensa", dicen, pero el corazón de estos muchachos siente otra cosa.

Dónde y cuándo

La escena se desarrolla en Cienfuegos, un puerto con alma de ciudad. La fecha reciente, enero de 2026, marca el compás de esta historia. Es allí donde el periodista Javier Díaz recibe el primer aviso, el papel que lo cuenta todo.

Quienes aparecen son los jóvenes, muchos apenas con veinte años recién cumplidos. Chicos que creían haber cerrado un ciclo, ahora ven cómo el camino se bifurca de nuevo hacia los cuarteles.

Por qué es importante

Esto importa a las familias, a los vecinos, a cada muchacho que sueña con su vida civil. Es un golpe a la libertad, una interrupción brusca de planes y futuros. La vida se detiene, o al menos, se pausa bajo la sombra de un nuevo deber.

Para el país, esta movilización forzosa y la falta de transparencia siembran desconfianza. ¿Qué se defiende? ¿De qué? Estas preguntas bailan en el aire, sin respuestas claras, y afectan la moral de toda una generación.

Qué dicen las partes

Las autoridades cubanas argumentan que es parte de la "preparación para la defensa", una tarea necesaria en el contexto actual. Sin embargo, no ofrecen detalles sobre la duración o los riesgos de estos entrenamientos.

Los jóvenes, por su parte, murmuran su desconcierto. "No queremos morir por algo que no entendemos", confiesa uno de ellos, su voz envuelta en el anonimato. Las organizaciones de derechos humanos lo ven como un patrón de presión y control.

Qué viene ahora

La situación continúa su curso, como una película que aún no llega a su desenlace. Los afectados buscan maneras de denunciar, compartiendo sus multas y notificaciones en las sombras de las redes.

Se espera que el reporte de Javier Díaz y otras voces anónimas sigan destapando la magnitud de este fenómeno. La mirada está puesta en Cienfuegos, y en cómo esta presión moldea el futuro de los jóvenes cubanos.

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