Estados Unidos Pide Cuentas: Incluso Deportado, el Impuesto Te Espera
miércoles, 18 de febrero de 2026
En pocas palabras
Aunque ya no vivas en Estados Unidos, la obligación de declarar impuestos por ingresos generados allí no desaparece, incluso si fuiste deportado.
Mas detalles
Qué pasó
Desde el balcón de la ciudad, vemos cómo el tío Sam, con su ojo siempre atento, no olvida a nadie. Ha soltado un recordatorio claro: si alguna vez ganaste dinero en sus tierras, la declaración de impuestos te sigue, como una sombra persistente.
No importa si te fuiste, si te pidieron que te marcharas o si la deportación ya te abrió la puerta. El fisco, el Internal Revenue Service (IRS), quiere sus números.
Dónde y cuándo
Esta historia, que se cuenta ahora, se despliega en cada rincón del mundo donde resida alguien que un día trabajó en Estados Unidos. Es la temporada de impuestos de 2026, un momento de cuentas y papeles.
Aquí no hay fronteras para esta regla. Afecta a ciudadanos, a residentes legales que cruzaron el mar, y a cualquier persona que, con su esfuerzo, hizo unos dólares en aquel país.
Por qué es importante
Esto no es un detalle, es una regla grande. Para muchos, significa que la historia con el IRS no termina al cruzar la frontera.
Es un aviso que abre una ventana para ponerse al día, pero también cierra la idea de que la distancia borrará lo pendiente. Además, cumplir puede traer sorpresas, como un reembolso que nadie esperaba.
Qué dicen las partes
Un preparador de impuestos, Jesús Flores, lo dice sin rodeos: «Todos los contribuyentes que hayan ganado dinero aquí en el país tienen que hacer una declaración de impuestos aunque hayan sido deportados o estén en proceso de deportación».
Las normas del IRS lo respaldan. Dicen que los que viven fuera tienen las mismas obligaciones que los que están dentro, incluyendo declarar cualquier ingreso, venga de donde venga.
Qué viene ahora
El camino no está en tinieblas. Hay formas de cumplir, incluso desde lejos. Se puede enviar todo de forma electrónica, con ayuda de expertos autorizados.
Si hay un reembolso, puede ir directo a una cuenta, hasta en el extranjero, siempre y cuando se declare bien. Y si la distancia es un lío, se puede nombrar a alguien que te represente ante el IRS. La ley, como el tiempo, sigue su curso.
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