ETECSA: La conexión cubana, entre el mantenimiento y la eterna queja
sábado, 17 de enero de 2026
En pocas palabras
A pesar de los cambios de ETECSA para mejorar y subir precios, los servicios de telecomunicaciones en Cuba siguen fallando, dejando a muchos usuarios incomunicados y frustrados.
Mas detalles
Qué pasó
La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, ETECSA, hizo una serie de movimientos el año pasado. Hablaron de mantenimiento, de mejoras a la infraestructura. Luego, vinieron los cambios en los precios y en las ofertas de datos móviles.
Todo esto, decían, era para que el servicio fuera mejor y para que la empresa pudiera seguir adelante. Pero, al final del camino, los usuarios siguen con la misma canción: las deficiencias no se van, parecen pegadas a la línea.
Dónde y cuándo
Esto ocurrió en Cuba, a lo largo del año que acaba de terminar, el 2025. Los protagonistas son ETECSA, la única que manda en las telecomunicaciones, y los cubanos de a pie, los que necesitan el teléfono para hablar con la familia o para el trabajo.
Los reportes de problemas llegan desde las ciudades, los pueblos, las casas y los negocios. Es un runrún que suena en cada rincón, desde una oficina comercial hasta la mesa del comedor, donde el móvil no da señal o la línea fija está muda.
Por qué es importante
La cosa no es un detalle menor, es una pata coja para la vida diaria. Para muchos, no tener teléfono es estar medio aislado. Piensen en los adultos mayores que solo usan la línea fija o en esos pequeños comercios que dependen de ella.
Además, está el asunto del bolsillo. La gente, aunque no pueda usar el servicio por falta de un terminal o por fallos, sigue pagando para no perder su contrato. Es un dinero que se va sin recibir lo esperado, un gasto que pesa en la economía familiar.
Qué dicen las partes
Por el lado de ETECSA y el gobierno, la justificación fue clara: había que subir los precios para asegurar la salud financiera y la sostenibilidad del sistema. Dijeron que era un paso necesario, un trago amargo para un bien mayor.
Pero los técnicos, los que meten mano a los aparatos, cuentan otra historia a media voz: la falta de piezas de repuesto. Esto hace que reparar sea casi un milagro y que muchos se vean forzados a buscar un teléfono nuevo, y a veces, en moneda que no todos tienen.
Qué viene ahora
El camino que sigue parece tener las mismas piedras. La demanda de comunicación en Cuba no para de crecer. La gente quiere y necesita hablar, conectarse. Pero las limitaciones técnicas y económicas siguen ahí, como una pared.
Quizás veamos más ingenio cubano para buscar alternativas, más quejas en las oficinas, o simplemente, la resignación de seguir pagando por un servicio que apenas se sostiene. La escena sigue abierta, con la promesa de una mejor conexión que no termina de llegar.
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