El Cubano con Tatuaje de Trump Teme Deportación por su Estatus Migratorio I-220A
sábado, 17 de enero de 2026
En pocas palabras
Un cubano en Miami, conocido como 'El Oski', que se tatuó a Donald Trump, ahora enfrenta el temor de la deportación debido a su estatus migratorio I-220A.
Mas detalles
Qué pasó
En el pecho de un cubano en Miami, conocido como "El Oski", habita un enorme tatuaje del rostro de Donald Trump. Esta imagen, antes un símbolo rotundo de admiración política, hoy se ha convertido en el reflejo de una amarga contradicción.
El Oski confiesa su miedo: bajo un posible nuevo mandato del líder que admira, podría ser deportado. Su situación es la de miles de cubanos atrapados en un limbo migratorio, una historia tejida con esperanzas y temores.
Dónde y cuándo
La historia de "El Oski" se desarrolla en Miami, Florida, una ciudad que sirve de puerto a tantos sueños cubanos. Él llegó a Estados Unidos en 2019, cruzando la frontera sur, en un viaje lleno de incertidumbre.
Las autoridades migratorias lo liberaron con un documento I-220A, una "Order of Release on Recognizance". Este papel, que le permitió salir de la custodia de ICE, no le otorgó una entrada legal ni el tan ansiado parole.
Su tatuaje, que le tomó tres sesiones de cuatro horas cada una, fue grabado en un tiempo donde la fe política era inquebrantable. Ahora, esa misma fe se tambalea bajo la sombra de la deportación.
Por qué es importante
La situación de "El Oski" no es un caso aislado; es el eco de miles de cubanos que comparten el mismo documento I-220A. Este papel no es reconocido por el Gobierno federal como una admisión legal, un detalle técnico que ha marcado destinos.
Sin una admisión válida, estos migrantes no pueden acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, la puerta tradicional para solicitar la residencia permanente después de un año y un día en el país.
Así, personas que trabajan, forman familias y aportan a la economía, viven bajo la constante amenaza de un futuro incierto, sin una vía clara hacia la regularización. Es un limbo que detiene vidas.
Qué dicen las partes
"El Oski" compartió con Local 10 News cómo su entusiasmo político se fue diluyendo con el tiempo, a medida que aumentaban las redadas y las deportaciones. Con la voz cargada, confesó: "Tengo miedo".
"Esto no es lo que yo esperaba", admitió, expresando la decepción de ver su caso, como el de muchos, en manos de un juez migratorio sin garantías de permanencia.
Por su parte, el abogado de inmigración Mark Prada, quien ha luchado por estos casos, reitera que el obstáculo principal es que el I-220A no se considera una admisión válida. Prada y otros juristas buscan que estas liberaciones sean reconocidas, o que se corrija el estatus de quienes quedaron atrapados por este mecanismo.
Qué viene ahora
La incertidumbre persiste como una neblina sobre el futuro de "El Oski" y los miles de cubanos en su misma condición. Los litigios impulsados por abogados como Prada continúan, buscando una decisión judicial o un cambio político que abra una puerta.
En Florida, el aire está cargado de rumores sobre fallos "inminentes" que podrían traer claridad para estas familias. Mientras tanto, la vida sigue su curso, pero con la espada de Damocles de una posible orden de deportación sobre sus cabezas.
"El Oski" asegura que no se arrepiente de su tatuaje, pero su historia es un reflejo vivo de la paradoja moderna: apoyar un liderazgo político y, al mismo tiempo, vivir con el temor de sus consecuencias migratorias.
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