Fuego en Centro Habana: Basura Acumulada Se Enciende Frente a la Gaceta Oficial
domingo, 22 de febrero de 2026
En pocas palabras
En Centro Habana, una montaña de basura sin recoger se prendió en llamas, cubriendo de humo la calle frente a la Gaceta Oficial. El incidente subraya el colapso de los servicios públicos en la capital cubana.
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Qué pasó
En el corazón de Centro Habana, justo en la esquina de Escobar y San José, una escena inusual pintó de gris la tarde. Lo que por semanas había sido un rincón olvidado, una montaña de desechos sin recoger, de pronto cobró vida con un fuego lento.
Las llamas, que al principio eran tímidas, se hicieron fuertes entre plásticos y restos. Lanzaron al cielo una columna de humo denso y pesado. Los vecinos, testigos silenciosos de un abandono prolongado, vieron cómo la basura se transformaba en hollín que lo cubría todo.
Dónde y cuándo
La bruma negra se elevó con fuerza frente a la Gaceta Oficial de la República de Cuba, un edificio que guarda decretos y leyes. El aire, que de costumbre lleva el murmullo de la ciudad, se llenó de un olor acre y picante.
Los transeúntes, esos que a diario caminan por San José, tuvieron que desviar su paso o cubrirse el rostro. Era un martes cualquiera, pero el humo detuvo el tiempo en esa esquina. Apenas una cuadra más allá, la segunda unidad de la Policía, en Dragones y Escobar, parecía ajena al drama que se cocinaba bajo el sol.
Por qué es importante
Este incendio no fue solo un montón de basura ardiendo; fue una chispa que encendió un aviso. Es el reflejo más crudo de cómo los servicios públicos, esos que deben funcionar como un reloj, se deshacen en la capital cubana. Para los habaneros, cada bocanada de humo es un recordatorio de que la ciudad se ahoga lentamente en sus propios desechos.
La escena frente a la Gaceta Oficial, símbolo de legalidad, es una contradicción que grita en silencio. Además, la quema de plásticos y materia orgánica libera gases tóxicos, una amenaza directa para la salud de quienes respiran ese aire, especialmente en calles tan concurridas y con poca ventilación.
Qué dicen las partes
Los vecinos, con voces cansadas, contaron que la basura llevaba semanas sin ser recogida. Hablaron de un olor insoportable, de insectos y roedores que llegaban con el montón. Fue la desesperación, dicen, lo que llevó a alguien a encender el fuego, buscando un respiro que no llegaba de otro lado.
Mientras tanto, las autoridades han señalado que la falta de combustible y la avería de los camiones son las razones de este caos. Una explicación que se repite en cada barrio, pero que no apaga las llamas ni limpia las calles. Expertos en salud ambiental advierten sobre el peligro de este humo negro, que contiene partículas finas y compuestos potencialmente dañinos para la salud respiratoria.
Qué viene ahora
¿Qué sigue después de que el humo se disipe? La ciudad, por desgracia, ya conoce el libreto. Es probable que sigamos viendo escenas similares en otros barrios, donde la basura se acumula y la gente busca sus propias soluciones, aunque sean peligrosas para el medio ambiente y la salud pública.
La presión sobre las comunidades de La Habana no cederá. Mientras las causas de la ineficacia persistan, este problema seguirá siendo una herida abierta. La crisis de los servicios públicos, visible en cada esquina, demanda una respuesta que todavía parece lejana.
Será clave observar si el incendio frente a una institución tan relevante finalmente impulsa algún cambio significativo, o si, como tantas otras veces, el humo se disipa y la normalidad del abandono regresa, hasta el próximo fuego.
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