Granma se Oscurece: Unión Eléctrica Desconecta Circuitos Prioritarios en Cuba

domingo, 22 de febrero de 2026

En pocas palabras

La Unión Eléctrica de Cuba anuncia cortes de luz en circuitos prioritarios de Granma, reflejando una grave crisis energética.

Mas detalles

Qué pasó

La noticia llegó como un soplo frío en la noche. La Unión Eléctrica de Cuba, esa voz que a veces trae consuelo y otras, solo la verdad desnuda, ha dicho que, en Granma, hasta los circuitos que antes se consideraban intocables, ahora caerán bajo el hacha del apagón. Es el síntoma más claro de que la crisis eléctrica ha llegado a un punto donde ya no hay dónde esconderse.

La “Opción Cero 2026”, le llaman, y con ella se entiende que la luz se irá, sin mirar a quién, en la búsqueda desesperada por estirar lo poco que queda.

Dónde y cuándo

Todo esto sucede en Granma, esa provincia oriental de Cuba, bajo el sol implacable de febrero de 2026. Las horas pasan y el déficit de energía se agranda como una sombra, día tras día.

Mientras los postes parpadean en la distancia, las ciudades y los pueblos de la isla ven sus noches y sus días fragmentados, con pronósticos que hablan de que hasta el 61% del país podría quedarse sin luz al mismo tiempo. Es la imagen de una Habana que se duerme por partes, y un país que se detiene a la espera.

Por qué es importante

La decisión de tocar los circuitos prioritarios es un golpe seco. Hasta ahora, hospitales, centros de salud y servicios vitales tenían una especie de escudo contra la oscuridad.

Pero si esos escudos se caen en Granma, significa que la vida cotidiana, ya de por sí un desafío, se complicará aún más. Es una señal clara: la crisis no solo persiste, sino que se ha clavado hondo en el corazón de los servicios más esenciales, afectando a los más vulnerables. Cierra una puerta, la de la esperanza de una estabilidad mínima.

Qué dicen las partes

La Unión Eléctrica, con sus números fríos, apunta a la brecha enorme: apenas 1200-1400 megavatios disponibles contra una demanda que supera los 3000. Una ecuación imposible.

Hablan de plantas termoeléctricas viejas, de unidades rotas que no arrancan, de la escasez de combustible que no llega. Mientras tanto, los habitantes, antes acostumbrados a ciertas garantías, ahora ven cómo el agua no llega, las comunicaciones fallan y la salud se tambalea. La voz de la gente es la del desamparo frente a la impotencia.

Qué viene ahora

El horizonte, como se ve desde este balcón, no promete alivio inmediato. Los apagones seguirán marcando el ritmo de los días y las noches en Granma y más allá.

La presión social, ya una marea que sube, seguirá buscando respuestas y soluciones de fondo, que no son fáciles ni rápidas. Se mirará con lupa cada intento, cada motor que se encienda, pero el dilema es más grande. La historia de la luz en Cuba, por ahora, sigue siendo una historia de espera y resistencia.

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