Hermanos Policías en Camagüey Acusados de Represión y Tráfico Ilícito
jueves, 29 de enero de 2026
En pocas palabras
Dos hermanos policías en Camagüey son acusados de represión y extorsión, además de operar un negocio ilícito de tráfico de muebles. La comunidad pide documentar estas acciones.
Mas detalles
Qué pasó
Cuentan en Camagüey que dos hermanos, de apellido Asahares y con el uniforme de la Policía, se han ganado una fama amarga. Osmany y “El Gallo” Asahares, dicen las voces de la ciudad, no solo se dedican a la represión, sino también a la extorsión.
La denuncia es grave: se les acusa de mover muebles de un municipio a otro. Este comercio, prohibido por las normas locales, se salta gracias a su placa. Parecen dueños y señores de las carreteras.
Dónde y cuándo
La historia se teje en las calles y los puntos de control de Camagüey. Allí, donde la ley debería ser pareja, estos hermanos actúan. Estamos en enero de 2026, y el murmullo se hace grito.
Las carreteras, antes caminos de tránsito, se vuelven escenarios. Se habla de cómo autorizan el paso a sus cargas ilegales. Mientras tanto, los ciudadanos de a pie que no cumplen sus exigencias, sufren la presión o el chantaje.
Por qué es importante
Esto importa, y mucho, para la gente de Camagüey. Cada vez que un uniforme se tuerce, la confianza en las instituciones se rompe un poco más. Para los comerciantes honestos, es una afrenta.
La situación dibuja un panorama sombrío. Se ve cómo la autoridad puede usarse para el beneficio propio. Esto abre la puerta a la impunidad y cierra caminos a la justicia para los más vulnerables.
Qué dicen las partes
Los vecinos de Camagüey, indignados, son la voz principal. Claman por pruebas, por fotos, por documentos. Quieren que se sepa, que el velo caiga. Los medios independientes, como La Tijera News, están atentos a recibir estas denuncias.
Las autoridades provinciales, por su parte, han dejado claro que el traslado comercial de muebles entre municipios está prohibido. Sin embargo, los hermanos parecen ignorar estas reglas bajo el amparo de su puesto.
Qué viene ahora
El camino sigue abierto y la luz del día aún no llega del todo. La comunidad está llamada a seguir documentando. Cada foto, cada relato, puede ser una pieza para destapar este asunto.
Habrá que ver si esta presión ciudadana logra mover las aguas. Si las denuncias llegan a un puerto seguro. O si la impunidad, esa sombra larga, sigue cubriendo las acciones de quienes deberían proteger.
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