La Captura Ilegal Amenaza la Avifauna Cubana Más Que el Clima

martes, 3 de febrero de 2026

En pocas palabras

La captura ilegal de aves silvestres en Cuba supera al cambio climático como la principal amenaza, afectando drásticamente la biodiversidad y multiplicando los sitios impactados en los últimos cuatro años.

Mas detalles

Qué pasó

La isla, ese balcón de mar y verdor, se ve ahora con una sombra. La captura ilegal de aves silvestres, un viejo lamento, ha trepado para ser la amenaza más grande. Ya no es el clima el peor enemigo, sino la mano que aprisiona al vuelo libre. Es un grito en el aire, un aviso serio para la fauna alada de la nación.

Dónde y cuándo

Este drama se extiende por todo el país, como una mancha en el mapa. En solo cuatro años, los rincones afectados se duplicaron, pasando de 98 en 2021 a casi 200 para finales de 2025. Cuba, de punta a cabo, siente el golpe. El doctor Hiram González Alonso, con medio siglo viendo el campo, lo llama una verdadera masacre. Especies como la cotorra, el catey y el negrito, emblemas de la isla, sienten la jaula de cerca.

Por qué es importante

Esto no es un juego de niños. Lo que antes era una costumbre, hoy es un negocio voraz que se come el paisaje. Cada ave que falta es un pedazo de herencia que se va para siempre. Para los campesinos, es un dilema duro: la necesidad aprieta y un pichón puede valer el sustento. Pero para la tierra, es una cicatriz que no sana fácilmente.

Qué dicen las partes

El biólogo González Alonso, con voz de alarma, insiste en que las leyes están, pero les falta músculo para cumplirlas. Denuncia la persecución a quienes alzan la voz para proteger a estas criaturas. Mientras, el ministro Armando Rodríguez Batista, desde el CITMA, reconoce que la pobreza empuja a muchos a esta práctica. Pagar hasta 30 mil pesos por un polluelo es una tentación fuerte en la Cuba actual. Ambos, sin embargo, coinciden en la urgencia de actuar antes de que sea tarde.

Qué viene ahora

El camino por delante tiene varias rutas. Se propone mirar al cielo, pero con prismáticos: un turismo de aves que traiga dinero sin dolor, generando empleo. También criar canarios o jilgueros de manera legal, en vez de robar a la naturaleza cubana. Y, sobre todo, educar a la población, denunciar con facilidad y cerrar el paso en la Aduana a este comercio oscuro. Es la esperanza de un nuevo canto, un nuevo amanecer para la avifauna.

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