La Doble Cara del Poder: Los Privilegios de la Élite Cubana
martes, 27 de enero de 2026
En pocas palabras
La hermana del Primer Ministro cubano, Manuel Marrero, vive entre lujos y negocios, mientras sus hijas emigran, contrastando con el discurso oficial.
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Qué pasó
Desde los balcones de la ciudad, se ve una historia que dibuja claroscuros. La hermana de Manuel Marrero, el Primer Ministro cubano, parece vivir en un universo aparte. Sus días transcurren entre el lujo de un spa privado y la gestión de negocios propios en Holguín.
Mientras la mayoría del pueblo cubano enfrenta el día a día, ella, dicen, se mueve con una soltura que desentona. Y el contraste se hace aún más nítido con sus hijas. Una partió al extranjero vía parole, la otra cruzó la frontera. Vías distintas, mismo destino lejos de la isla.
Dónde y cuándo
Esta escena, con sus matices de privilegio, se desarrolla en la Cuba de hoy. Holguín es el telón de fondo para sus empresas, un rincón de la isla donde sus negocios florecen. La historia reciente, que apenas se susurra, pinta este cuadro.
Los personajes son claros: la hermana de Marrero y sus hijas. La orquesta de fondo es la vida cotidiana de miles de cubanos, una sinfonía muy diferente a la suya. Todo ocurre ahora mismo, bajo la mirada atenta de quien observa.
Por qué es importante
Esto no es un simple chismorreo de vecinos. Es el pulso de algo más grande. Para el cubano de a pie, esta historia se siente como una bofetada. Demuestra que hay dos varas, dos caminos, dos realidades.
El discurso de igualdad y sacrificio compartido se desmorona ante estos hechos. Abre la herida de la desconfianza y la indignación. Cierra, al menos por un momento, la fe en que todos están en el mismo barco. Es un golpe a la coherencia.
Qué dicen las partes
Desde el balcón, no se oyen las voces oficiales defender este cuadro. Lo que se percibe es un silencio pesado. La calle, en cambio, habla a gritos de la famosa frase: "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago".
Se recuerdan otros casos, como el hijo de Lis Cuesta estudiando en Madrid, o los negocios de Sandro. Son pinceladas que completan un mismo retrato. Un eco que resuena entre la gente, sin necesidad de grandes discursos.
Qué viene ahora
La historia de los privilegios no termina aquí. Cada vez que se destapa una capa, se aviva el debate. Los próximos días verán quizás más murmullos, más preguntas, más miradas de reojo.
Hay que seguir observando, como quien lee las señales en el viento. ¿Servirá esto para abrir los ojos? ¿O solo será otra ola que rompe en la orilla sin cambiar el paisaje? La desigualdad y la frustración social, si se ignoran, solo crecen y se fortalecen.
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