La Isla en Sombras: Cuba Enfrenta un Apagón Histórico y Prolongado

martes, 10 de febrero de 2026

En pocas palabras

Cuba se prepara para un apagón sin precedentes que dejará más del 60% del país a oscuras, profundizando la crisis energética y el malestar social.

Mas detalles

Qué pasó

Una sombra alargada se cierne sobre Cuba. La isla se prepara para un apagón histórico, una interrupción que podría dejar sin luz a más del sesenta por ciento del país al mismo tiempo.

La Unión Eléctrica (UNE) lo ha confirmado, con cifras que dibujan un abismo entre lo que se necesita y lo que se puede generar. Es la agudización de una crisis energética que viene coleando desde mediados de 2024.

Dónde y cuándo

Este martes, 10 de febrero de 2026, las bombillas podrían apagarse en buena parte de la nación, justo en las horas donde la demanda eléctrica estira sus manos con más fuerza.

No es la primera vez que el país siente el frío de la oscuridad; apenas el 31 de enero pasado, un 63% del territorio ya había sido testigo de un corte similar. Las termoeléctricas, muchas con achaques o directamente en dique seco, no logran dar abasto.

La falta de combustible, como un fantasma persistente, recorre las arterias de la isla, dejando a su paso el amargo sabor de la escasez.

Por qué es importante

Este corte no es solo la ausencia de luz; es un golpe directo a la vida diaria de millones de cubanos. Desde el quehacer en cada hogar hasta el engranaje de la economía, todo se resiente.

La producción, el turismo y los servicios básicos, ya mermados por una contracción del 15% desde 2020, reciben un nuevo varapalo. Y más allá de los números, en las calles, estos apagones constantes son la chispa que enciende el malestar social, las protestas que brotan en varias provincias.

Es un reflejo crudo de la fragilidad de una infraestructura que apenas respira, y de una dependencia que aprieta.

Qué dicen las partes

Desde la oficialidad, la Unión Eléctrica admite la magnitud del problema. Hablan de la escasez de combustible, un mal recurrente, y de problemas técnicos que tienen a las plantas al borde del colapso.

Se señala, con un dedo firme, al endurecimiento de las medidas de presión por parte de Estados Unidos, que dificultan la llegada de ese petróleo vital, sobre todo el que solía venir de Venezuela.

Sin embargo, los expertos ajenos al gobierno miran más profundo. Apuntan a heridas antiguas: una financiación precaria, una infraestructura envejecida que pide a gritos una renovación y la falta de inversiones constantes en el sector.

El gobierno, por su parte, ha desplegado un arsenal de medidas de emergencia: racionamiento de diésel y gasolina, horarios reducidos en las oficinas públicas, e incluso, la limitación de combustible para la aviación, intentando preservar la poca energía para lo esencial.

Qué viene ahora

El horizonte se dibuja con más sombras. Lo más probable es que los apagones se vuelvan una rutina y que la escasez de combustible persista como una mala compañía.

La isla seguirá navegando en un mar de restricciones y ahorro. La mirada estará fija en cómo se mueven las piezas del ajedrez geopolítico, especialmente en las relaciones con Washington y en la posibilidad de acceder a nuevas fuentes de suministro.

Este panorama no es fácil; presenta desafíos mayúsculos para la estabilidad de la sociedad y la supervivencia económica de Cuba en los meses que vienen.

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