La Noche del Vaciado en Arroyo Naranjo: Ladrones Se Llevan Todo, Hasta la Husky Luna

domingo, 8 de febrero de 2026

En pocas palabras

Una familia en Mantilla, Arroyo Naranjo, sufrió un robo total en su hogar, perdiendo bienes valiosos y su perra husky, Luna, lo que expone la creciente inseguridad.

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Qué pasó

Imagine la quietud de la madrugada en Mantilla, Arroyo Naranjo. De pronto, un silencio se quiebra, no por estruendo, sino por la ausencia. Una familia despierta para encontrar su casa despojada.

No fue solo un hurto, sino un vaciado completo, un despojo que dejó paredes y un dolor profundo. Se llevaron hasta la planta eléctrica, las bicicletas y las provisiones de un pequeño negocio. El corazón de un hogar fue arrancado de tajo.

Dónde y cuándo

Este escenario desolador se pintó en el municipio de Arroyo Naranjo, en La Habana. Los ladrones actuaron bajo el manto de la noche, justo antes del amanecer, cuando el sueño es más hondo y la vigilancia se relaja.

La víctima, Annie Zúñiga, vio cómo su vida se desvanecía entre sombras, junto a su esposo e hijos, testigos impotentes de la voracidad ajena. Luna, una husky blanca de ojos azules, regalo de alguien que ya no está, desapareció con la misma premura.

Por qué es importante

Este robo no es un simple incidente; es un espejo que refleja la creciente inquietud en las calles de Cuba. Para la familia de Annie, es un golpe económico devastador, pues perdieron herramientas de trabajo, ahorros y el motor de su sustento.

Pero va más allá: el robo de Luna, la perrita que era parte del alma familiar, toca una fibra sensible en la comunidad, transformando el crimen en un símbolo de la vulnerabilidad cotidiana. Es un grito silencioso que resuena.

Qué dicen las partes

Annie Zúñiga, con la voz rota y el rostro marcado por la angustia, compartió su calvario en las redes sociales. “¿Quién en su sano juicio se roba dos bolsas de pan?”, cuestionó, señalando la audacia y la impunidad.

Su ruego más apremiante es por Luna, ofreciendo cualquier recompensa por información sobre la perrita. "Tengo dos niños pequeños que la lloran", dijo, mostrando la herida emocional que deja este acto.

Qué viene ahora

La familia de Annie ahora se aferra a la esperanza de encontrar a Luna. La búsqueda se ha extendido por las redes, donde la solidaridad busca compensar la crueldad.

Mientras, la sombra de la inseguridad sigue alargándose sobre las casas de la isla, dejando a muchos preguntándose cuándo será el turno de su propia puerta. La noche ha pasado, pero el miedo permanece, esperando respuestas que aún no llegan.

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