La Retórica de la Guapería Cubana: Un Velo sobre su Debilidad Real
martes, 6 de enero de 2026
En pocas palabras
El régimen cubano usa la retórica de la "guapería" para ocultar su debilidad. Conflictos como Granada y la caída de Maduro exponen cómo la propaganda choca con la realidad, dejando a cubanos pagando el precio.
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Qué pasó
El régimen cubano, ante la realidad, siempre sube el volumen. Grita "Victoria o muerte" o "no habrá rendición". Es una retórica grandilocuente que busca tapar una verdad incómoda: su debilidad.
Esta "guapería" no es valor, sino pura propaganda. A lo largo de la historia, esa épica ha chocado con los hechos. Y tristemente, son los cubanos de a pie quienes terminan pagando el precio.
Dónde y cuándo
En octubre de 1983, Estados Unidos operó en Granada. Fidel Castro, desde lejos, ordenó resistir "hasta el último hombre". La superioridad de EE. UU. fue aplastante; hubo cubanos muertos y muchos capturados.
Años después, el 3 de enero de 2026, en Venezuela, Nicolás Maduro fue capturado en Caracas por fuerzas estadounidenses. Otra vez, cubanos pagaron el precio: 32 escoltas de seguridad cubanos perdieron la vida en el operativo.
Por qué es importante
Este patrón es vital. Revela la limitada capacidad real del régimen cubano frente a un choque directo. Su influencia no viene de poder militar, sino de exportar control, inteligencia y represión.
Demuestra cómo las vidas de los cubanos son fichas en un juego geopolítico. Se sacrifican para mantener un relato épico que se desmorona cuando se pone a prueba, exponiendo la impotencia detrás de las grandes palabras.
Qué dicen las partes
Tras Granada, la propaganda fabricó la leyenda de "héroes inmolados". Pero el mito se rompió cuando los "combatientes" regresaron vivos, cargados de equipaje, incluso con ventiladores. El humor popular se rio de la épica con frases como "Si quieres correr veloz, usa tenis Tortoló".
Hoy, después de la caída de Maduro, el MINFAR inundó las redes con las mismas consignas de guerra. "No habrá alto el fuego", vociferaban. Sin embargo, igual que en 1983, esas palabras suenan vacías y sin eco.
Qué viene ahora
La estrategia del régimen es clara: gritar más fuerte a medida que su poder real se reduce. La caída de un aliado como Maduro ha dejado al descubierto su incapacidad para proteger o intervenir.
En el futuro, el régimen dependerá más de la retórica, el tuit y el eslogan. Pero su verdadero poder, ese que alguna vez creyó tener, ya no reside en las acciones, sino solo en las palabras.
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