Laritza Camacho y la Sordera Política: El Pueblo Pide Agua por Señas
miércoles, 14 de enero de 2026
En pocas palabras
Laritza Camacho, actriz cubana, denuncia la "sordera política" en Cuba. Argumenta que el gobierno no escucha al pueblo, que "pide agua por señas".
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Qué pasó
Laritza Camacho, la actriz y locutora cubana que siempre tiene una palabra precisa, alzó su voz otra vez. Desde su perfil de Facebook, encendió una luz sobre un tema que palpita en las calles.
Habló de una "sordera política" que, según ella, silencia al pueblo. Su mensaje, tan claro como un día de sol habanero, puso sobre la mesa la falta de escucha. Dijo que mientras los grandes conversan, nadie mira de verdad a quienes viven el día a día.
Dónde y cuándo
Todo esto ocurrió en Cuba, por supuesto, un miércoles 14 de enero de 2026, según la noticia que nos llega. Laritza, desde la ventana digital de Facebook, compartió sus pensamientos.
Ella, con su mirada atenta, ve y siente lo que muchos cubanos callan. Sus palabras resuenan en cada rincón, desde la Habana hasta el campo más lejano.
Por qué es importante
Este llamado de Laritza Camacho es un espejo para la sociedad cubana. Importa porque subraya la desconexión que muchos sienten entre el poder y la vida diaria.
Abre la conversación sobre si las decisiones importantes consideran las voces de la gente. Cuando el pueblo "pide agua por señas", es que hay una sed profunda que no se atiende.
Qué dicen las partes
Laritza, como portavoz de un sentir, señala que hay un diálogo que no sucede. Ella compara las conversaciones diplomáticas (como las de Donald J. Trump y Miguel Díaz-Canel, aunque este último las niega) con la ausencia de escucha al propio pueblo.
Para ella, las autoridades cubanas están sumidas en una "sordera política". Insiste en que ya es tiempo de que "hasta los sordos entiendan el lenguaje de Cuba", que es el de la necesidad.
Qué viene ahora
Quizás, a partir de estas palabras, se mueva algo en la superficie. El reclamo de Laritza podría seguir resonando, invitando a otros a alzar sus voces.
Lo que sigue es ver si esta crítica abre un espacio para una conversación real. La esperanza es que, al fin, el agua llegue a quienes la piden con gestos desesperados.
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