Pedrito Rivero Ruiz, el alma de Manzanillo, se despide de la música cubana

miércoles, 28 de enero de 2026

En pocas palabras

Pedrito Rivero Ruiz, virtuoso pianista e hijo del fundador de la Orquesta Original de Manzanillo, ha fallecido, dejando un profundo vacío en la música cubana.

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Qué pasó

La noticia llegó como un acorde menor, resonando con tristeza en el pentagrama musical de Cuba. Pedrito Rivero Ruiz, figura de peso y corazón latente de la Orquesta Original de Manzanillo, emprendió su último viaje. Con él, se va un trozo de la melodía que ha hecho bailar y suspirar a la isla.

No solo era el hijo de un grande; Pedrito forjó su propio camino con teclas de piano y arreglos que eran puro sabor. Su arte era una continuación, pero también una nueva partitura.

Dónde y cuándo

El anuncio, un lamento oficial, salió de la propia Orquesta Original de Manzanillo. Fue un miércoles, el 28 de enero de 2026, cuando el eco de su ausencia comenzó a extenderse. Desde Manzanillo, donde la orquesta tiene su alma y su nombre, hasta cada rincón donde la música cubana tiene un devoto, la pena se sintió.

Su figura, de artista comprometido, llenaba el escenario. Ahora, solo queda el recuerdo de su presencia vibrante.

Por qué es importante

La partida de Pedrito Rivero Ruiz no es un adiós cualquiera. Es la pausa en una saga musical, el corte de una cuerda en una tradición que se hereda de padres a hijos, de maestro a aprendiz. Él no solo continuó el legado de su padre, Pedro Rivero, fundador de la orquesta, sino que lo transformó, lo enriqueció, le dio alas propias.

Su maestría como pianista y director dejó una huella en el sonido de la orquesta. También impactó en la formación de nuevas voces y manos, asegurando que el ritmo de Cuba nunca se apague.

Qué dicen las partes

La Orquesta Original de Manzanillo, su familia musical, lo despidió con palabras llenas de afecto y respeto. Hablaron de él como “un heredero de un gran legado” y, a la vez, “un músico excepcional con luz propia”. Destacaron su talento, su disciplina y ese compromiso que tenía con cada nota.

El sentir fue unánime entre colegas y admiradores. Todos recordaron su generosidad y su pasión inquebrantable por el arte de su tierra. “Que la música lo acompañe siempre en su reencuentro con su padre”, cerró la orquesta, un mensaje que era casi una melodía.

Qué viene ahora

Aunque Pedrito Rivero Ruiz ha dejado el escenario terrenal, su música no ha terminado de sonar. Sus composiciones, sus arreglos y cada una de las notas que salieron de su piano seguirán vivas en el aire, en los discos y en el corazón de quienes aman el son cubano.

La Orquesta Original de Manzanillo seguirá tocando, llevando su estela y su memoria en cada concierto. El legado de Pedrito se ha incrustado en el patrimonio cultural cubano, asegurando que su nombre y su arte sigan siendo parte fundamental de la banda sonora de la isla.

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