Un Lamento en Boyeros: Familia Cubana Busca a Desaparecido en Redes Sociales
miércoles, 4 de febrero de 2026
En pocas palabras
Una familia en Boyeros, La Habana, sufre la angustia por la desaparición de un familiar. Recurren a redes sociales ante la falta de apoyo oficial.
Mas detalles
Qué pasó
En el corazón de Boyeros, un hombre se desvaneció en el aire. La familia, con el alma en un puño, lo busca sin tregua. No es una novela, es la vida real en La Habana, donde la esperanza se cuelga de un hilo digital.
Desde hace casi una semana, este hombre no ha regresado a su casa, dejando un vacío que el silencio no llena.
Dónde y cuándo
La historia se teje en el reparto Mulgoba, allí donde el sol de La Habana cae sobre las calles de Boyeros. Fue un jueves, hace unos días, cuando la silla del hombre quedó vacía y el misterio tomó su lugar.
Yadeli Moreno, con el corazón en la mano, encendió las alarmas en Facebook. Un post en un grupo, una súplica al viento digital para que alguien, en algún rincón, haya visto al tío de su nuera.
Por qué es importante
Esta búsqueda no es solo de una familia, es el reflejo de una realidad que golpea. Cuando las instituciones se quedan mudas o no alcanzan, la comunidad se vuelve el faro. Las redes sociales, esos pequeños balcones virtuales, se transforman en la voz que grita lo que otros callan.
Es importante porque muestra la fragilidad de los caminos oficiales y la fuerza imparable de la solidaridad, un eco que resuena entre los que no se rinden.
Qué dicen las partes
Desde el balcón de Facebook, Yadeli Moreno cuenta el drama: “La familia está desesperada, es una persona enferma”. Un llamado claro, sin rodeos, pidiendo la ayuda de todos, un compartir en la pantalla que puede ser un salvavidas.
Hasta ahora, de la policía, ni un murmullo. No hay rastro de denuncia oficial en el aire público, ni explicación alguna que dé consuelo o dirija el camino. La carga de la búsqueda, pesada y solitaria, recae sobre los hombros de quienes aman.
Qué viene ahora
El camino sigue incierto, pero la fe se mantiene. La familia, aferrada a cada “compartir” y cada mensaje, espera un soplo, una señal. Los ojos de las redes sociales seguirán abiertos, vigilantes, buscando una pista en el vasto mar de rostros.
Se espera que, quizá, la luz de la comunidad sea suficiente para desentrañar el misterio. Ojalá las autoridades sumen su voz y sus pasos a esta búsqueda que ya no es solo de un barrio, sino de la esperanza de muchos.
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