Periodista Cubano Boris González Impedido de Viajar a Programa en EE.UU.

miércoles, 18 de febrero de 2026

En pocas palabras

A Boris González Arena, periodista cubano independiente, le impidieron viajar a EE.UU. para un prestigioso programa. Es un nuevo caso de restricción de movilidad sin explicación.

Mas detalles

Qué pasó

Al periodista independiente y defensor de derechos humanos, Boris González Arena, le impidieron salir de Cuba. Este miércoles 18 de febrero, él se disponía a viajar a Estados Unidos. Su destino era participar en el prestigioso proyecto Edward R. Murrow Program, un programa enfocado en la Inteligencia Artificial y la tecnología aplicada al periodismo. Este evento es parte del reconocido International Visitor Leadership Program (IVLP) 2026.

Este incidente no es aislado; marca una nueva restricción a su ya limitada libertad de movimiento. González Arena ha enfrentado prohibiciones de viaje de manera recurrente en el pasado. La negativa de salida se produjo sin una justificación clara ni un documento oficial.

Dónde y cuándo

El suceso tuvo lugar en la bulliciosa Terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana. Era un miércoles, 18 de febrero de 2026, y el ambiente mañanero del aeropuerto aún prometía inicios y partidas. Cuando González Arena intentó pasar el chequeo de aduana, el camino se le cerró.

Un funcionario, identificado como Ricardo González, le comunicó verbalmente que tenía un "impedimento de viaje". La noticia flotó en el aire, fría y sin respaldo escrito. No se le ofreció explicación formal alguna, ni un documento oficial que respaldara la medida, ni se identificó a la autoridad responsable. Era como un muro invisible que se alzaba en su camino. El periodista presentó una queja en un formulario, pero al intentar dejar una copia, le fue negada, dejándolo con la sensación de un reclamo sin eco.

Por qué es importante

Este impedimento de viaje es de gran importancia por varias razones. Primero, afecta directamente la carrera profesional de Boris González Arena, impidiéndole acceder a oportunidades de crecimiento y de intercambio intelectual en un campo tan vital como el periodismo y la tecnología. El programa Edward R. Murrow es una plataforma de alcance global, y su exclusión limita su capacidad de representar la voz del periodismo independiente cubano.

Segundo, la medida envía un mensaje desalentador a otros periodistas y defensores de derechos humanos en la isla. Demuestra la persistencia de un patrón de hostigamiento y control sobre aquellos que ejercen el periodismo crítico. Esto socava los principios de libertad de expresión y de prensa, elementos fundamentales en cualquier sociedad democrática. El caso de González Arena, al ser público, visibiliza las barreras que enfrentan los que buscan informar de manera independiente.

Finalmente, este tipo de restricciones cierra puertas a la colaboración internacional y al diálogo sobre temas cruciales. Impide que voces diversas participen en foros donde se discuten el futuro de la información y la aplicación ética de la inteligencia artificial. La ausencia de González Arena en un programa de esta naturaleza es una pérdida para el debate global y para el enriquecimiento del periodismo.

Qué dicen las partes

Boris González Arena, a través de su perfil de Facebook, compartió los detalles del incidente. Él dejó claro que no responsabiliza al funcionario de aduanas que le impidió el paso, describiéndolo como una persona que "no fue amable ni hostil". Su crítica apunta más alto: a "autoridades que permanecen en el anonimato", afirmando que los "responsables reales no dan la cara". Esta falta de transparencia es un elemento central en su denuncia.

Aunque completó un formulario de queja en el aeropuerto, el funcionario se negó a recibir una copia firmada. Le indicó que la reclamación debía dirigirse a "quienes impedían el viaje", sin precisar quiénes eran ni a qué instancia gubernamental pertenecían. Esta ambigüedad deja al periodista en un limbo legal y administrativo.

Hasta el momento, no ha habido una declaración oficial por parte del gobierno cubano que justifique públicamente esta prohibición de viaje. La medida se enmarca en un patrón de hostigamiento sostenido contra González Arena, que incluye restricciones arbitrarias a su libertad de movimiento y obstáculos a su labor profesional, aplicadas sin notificación formal ni respaldo legal transparente.

Qué viene ahora

Tras el incidente en el aeropuerto, Boris González Arena regresó a su hogar, llevando consigo el formulario de denuncia original y la copia no recibida oficialmente. El periodista ha manifestado que desconoce si esta nueva prohibición de viaje es temporal o indefinida, lo que añade una capa de incertidumbre a su futuro y a su trabajo.

Se espera que su caso continúe siendo una denuncia recurrente por parte de organizaciones internacionales de derechos humanos y de defensa de la libertad de prensa. Su historia se suma a la de otros periodistas y activistas que enfrentan limitaciones similares en Cuba. La comunidad internacional estará atenta a los próximos pasos y a cualquier evolución en la situación de González Arena.

Este episodio subraya la necesidad de observar de cerca la situación de la prensa independiente en la isla. La presión y el aislamiento a periodistas críticos forman parte de un esquema que busca limitar su visibilidad y silenciar sus denuncias. El camino hacia una mayor transparencia y respeto por los derechos humanos en Cuba sigue siendo un tema de constante atención.

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