Rusia mide cada gota: Petróleo para Cuba sin chocar con Trump
jueves, 12 de febrero de 2026
En pocas palabras
Rusia planea enviar petróleo a Cuba para aliviar la crisis de combustible, pero con cautela para no provocar a la administración de Donald Trump. La Habana enfrenta escasez crítica.
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Qué pasó
La isla de Cuba, un día más, se encontró sin el aliento vital: el combustible. Las luces parpadeaban, los coches se detenían, la vida cotidiana se sentía en suspenso. Era una escasez que dolía, que apretaba.
Entonces, desde las estepas lejanas, llegó un eco de esperanza. Rusia, el viejo amigo, susurró la posibilidad de enviar petróleo, de llenar los tanques vacíos. Una promesa que sonaba a rescate.
Dónde y cuándo
Esto sucede ahora, bajo el sol implacable de La Habana, donde la gente espera el milagro, o al menos, un poco de alivio. Corren los días de febrero de 2026, con sus noches largas y sus esperas interminables.
Mientras tanto, en Moscú, el Kremlin medita cada paso. Y en Washington, la Casa Blanca de Donald Trump observa, vigilante, cada barco, cada palabra que cruza los océanos.
Por qué es importante
Para la gente en Cuba, este crudo es más que un simple cargamento. Significa volver a encender las bombillas, que el transporte funcione, que los aviones puedan despegar. Es un respiro en la asfixia.
Para el mapa político, es un ballet delicado. Rusia quiere ayudar a su aliado, sí, pero sin hacer ruido, sin provocar al gigante americano. No es momento para choques, solo para movimientos sutiles.
Qué dicen las partes
Dmitri Peskov, la voz del Kremlin, lo dejó claro: no hay deseos de escalar con Washington. Las relaciones comerciales entre Rusia y Estados Unidos, dijo, son "prácticamente inexistentes".
Pero desde el Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova lanzó una crítica velada. Habló de "acciones externas" que empeoran la crisis cubana, una mirada directa a las presiones de EE.UU.
En la isla, la preocupación crece. Las autoridades cubanas han tenido que avisar a las aerolíneas internacionales sobre la posible falta de queroseno. Un síntoma más de la grave escasez.
Qué viene ahora
El mar será testigo. Los envíos rusos se esperan, aunque con la niebla del misterio sobre las fechas y las cantidades. La estrategia es clara: ayuda, pero discreta.
Mientras, desde el despacho presidencial, Washington ha sido tajante: sanciones esperan a quienes abastezcan de energía a Cuba. Un aviso que Rusia no puede ignorar.
Así, la historia sigue su curso, entre la necesidad de La Habana, la cautela de Moscú y la mirada atenta de Washington. Un juego de ajedrez donde cada gota cuenta.
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