Santiago de Cuba: Gobernador Promete Hospitales Abiertos Pese a la Oscuridad

jueves, 12 de febrero de 2026

En pocas palabras

El gobernador de Santiago de Cuba asegura que los hospitales seguirán abiertos pese a los apagones y la escasez de combustible, aunque reconoce limitaciones en algunos servicios.

Mas detalles

Qué pasó

El gobernador de Santiago de Cuba, Manuel Falcón Hernández, intentó tranquilizar a la población. Aseguró con voz firme que los hospitales de la provincia no cerrarán sus puertas, una promesa en medio de la creciente crisis energética. Su mensaje buscaba disipar la inquietud generalizada.

Sin embargo, la misma declaración vino con una importante aclaración. Aunque los centros de salud seguirán operativos, el gobernador admitió que no todos los servicios podrán funcionar con total normalidad. Algunas limitaciones serán inevitables ante la escasez.

Dónde y cuándo

Esta situación se vive en Santiago de Cuba, en estos días complejos de febrero de 2026. La ciudad, con su pulso vibrante, siente el peso de los constantes apagones. Los hospitales, pilares esenciales, batallan por mantener su funcionamiento vital.

Los pasillos, que deberían ser un hervidero de actividad, a veces se sumen en la espera. El combustible para los grupos electrógenos es un bien escaso, haciendo que el rumor de los generadores sea un sonido de esperanza, pero también de fragilidad.

Por qué es importante

Esta promesa y sus sombras tocan directamente la vida de cada familia santiaguera. Se trata del acceso a la salud, un derecho fundamental que se ve amenazado. Un hospital abierto, aun con dificultades, es un refugio para quienes lo necesitan.

La situación subraya un futuro incierto donde la escasez energética no es solo un problema técnico. Se convierte en una preocupación diaria que afecta el bienestar colectivo. Cada corte de luz trae consigo una capa de angustia.

Qué dicen las partes

Falcón Hernández fue categórico: "No vamos a parar ningún hospital". Pero también fue franco sobre la limitación del combustible. Esto podría significar que ciertos análisis o procedimientos no urgentes deban posponerse, o su oferta se reduzca.

El ministro de Salud Pública, a nivel nacional, ya había hablado de reajustes, priorizando servicios vitales como el materno-infantil y la oncología. En las redes, la gente expresó su preocupación. Muchos vieron una contradicción entre las palabras y la dura realidad, temiendo por cirugías o la conservación de medicamentos sensibles.

Qué viene ahora

Así las cosas, el panorama que se dibuja es de una vigilancia constante. Los hospitales, como se prometió, seguirán abiertos, pero su operación dependerá en gran medida de los recursos disponibles. La vida en Santiago continuará, marcada por la intermitencia eléctrica.

La población, por su parte, deberá ejercer paciencia y comprensión, según el propio gobernador. Será un reto diario donde la adaptabilidad y la esperanza serán esenciales para afrontar las dificultades en el acceso a servicios básicos de salud.

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