Susana Pérez: Un eco del exilio que interpela a La Habana
jueves, 12 de febrero de 2026
En pocas palabras
La actriz cubana Susana Pérez comparte su doloroso testimonio sobre el exilio en Miami, reclamando su juventud al régimen y reflexionando sobre la identidad cubana.
Mas detalles
Qué pasó
La primera actriz cubana Susana Pérez alzó la voz en un testimonio cargado de emociones. Fue un encuentro donde el pasado y el presente se encontraron, desnudando su visión política y las cicatrices personales que deja vivir lejos de la tierra que la vio nacer. Su voz, a la vez un lamento y un reclamo, resonó con fuerza.
Desde Miami, donde reside hace casi dos décadas, combinó la melancolía por lo perdido con una clara inconformidad. Defendió con orgullo el esfuerzo propio, ese motor invisible que ha marcado su camino profesional. Entre recuerdos y verdades, su mensaje se hizo claro.
Dónde y cuándo
El escenario de esta revelación fue Miami, una ciudad que se ha convertido en el hogar de tantos cubanos. Ella, una figura ya familiar en la escena, habló con la perspectiva de casi veinte años viviendo en estas costas, bajo este sol diferente. La entrevista, reciente, marcó un momento para el reflexión.
Susana Pérez, la misma que brilló en las pantallas de la isla, ahora lo hace desde la distancia. Quienes la escuchaban eran cubanos y espectadores que entienden el eco de sus palabras, un eco que viaja entre islas y continentes, cargado de historia y de espera.
Por qué es importante
Las palabras de Susana Pérez no son solo el relato de una vida, sino un espejo para muchos cubanos que han experimentado el exilio. Ella le puso voz a un sentimiento generalizado: el régimen “le debe la juventud”, ese tiempo precioso invertido en un sueño que, a su juicio, resultó fallido.
Su testimonio pone en la mesa el debate sobre la identidad cubana fuera de la isla. También confronta la percepción del cubano emigrado, especialmente cuando menciona la vergüenza por ciertos actos que empañan la imagen de una comunidad forjada con trabajo duro. Su mensaje subraya que el esfuerzo personal es la única moneda de cambio, y que nada es regalado.
Qué dicen las partes
La actriz se mostró sin filtros. Por un lado, su reclamo al gobierno cubano es directo: no hay gratitud que ofrecer por lo que considera un tiempo perdido. La frase “me deben la juventud” es un dardo lanzado con precisión, una cuenta pendiente que no prescribe.
Por otro lado, su reflexión sobre los cubanos en el extranjero es una autocrítica. Habló de la tristeza que le provoca ver noticias de fraudes, sintiendo que eso daña el prestigio cultural que tanto defiende. Además, para ella, el éxito no llega por favores, sino por el sudor de la frente, pagando cada paso. Recordó el dolor de la incomunicación familiar, una herida abierta del pasado.
Qué viene ahora
Aunque Susana Pérez expresó que solo regresaría a Cuba para trabajar, como en los viejos tiempos de pasajes baratos, su testimonio deja una huella. No es solo un cierre, sino una puerta abierta. Sus palabras seguirán resonando en el debate sobre el exilio, la identidad y las heridas de una nación.
Será interesante ver si su mensaje genera nuevas discusiones o si otras figuras públicas se sumarán a esta voz. El diálogo que ella ha abierto, sobre lo que significa ser cubano aquí y allá, y sobre las deudas del pasado, seguramente continuará, como un eco persistente en el aire de Miami y La Habana.
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