Un Grito Silencioso Despierta el Malecón de La Habana

sábado, 24 de enero de 2026

En pocas palabras

Un mensaje de protesta, 'Basta ya, Cuba pa la calle', apareció en el Malecón de La Habana, un gesto simbólico de descontento.

Mas detalles

Qué pasó

La Habana amaneció con una señal imposible de ignorar. En el muro del Malecón, el alma de la capital, apareció un mensaje pintado con letras claras.

"Basta ya, Cuba pa la calle", decía el grito silencioso que buscaba despertar conciencias. Fue un acto de protesta atribuido al movimiento Clandestinos de Cuba Primero.

No hubo multitudes en las calles, ni alboroto. Solo la tinta fresca sobre la piedra, marcando un momento.

Dónde y cuándo

Fue el sábado 24 de enero de 2026, mientras el sol apenas acariciaba las aguas del Estrecho de Florida. El lugar, inconfundible: el Malecón habanero, ese escenario eterno frente al mar.

Allí, donde la ciudad respira y sueña, Clandestinos de Cuba Primero dejó su firma. Un acto fugaz en un espacio tan vigilado como simbólico.

La brisa marina fue testigo discreto de un mensaje que buscaba recorrer el país.

Por qué es importante

Este mensaje importa porque el Malecón es el pulso de La Habana, un lugar donde cada piedra tiene una historia. Que un mensaje de protesta aparezca allí es un desafío directo al control.

En medio de una crisis con apagones y escasez, cualquier gesto visible de inconformidad cobra una fuerza especial. Abre grietas en el muro del silencio.

Es una disputa por el relato, por quién puede hablar y dónde. Un acto que, aunque pequeño, sacude el aire.

Qué dicen las partes

El grupo Clandestinos de Cuba Primero no solo pintó el mensaje, sino que lo difundió. Quieren que se vea, que se escuche, que la gente despierte.

Sus consignas apuntan a la movilización ciudadana, a la resistencia frente a la situación actual. Es su voz resonando en el vacío oficial.

Hasta el momento, no hay reportes de arrestos. Un silencio administrativo que, sin embargo, no borra el impacto de la acción.

Qué viene ahora

Este suceso en el Malecón no es un hecho aislado. Se suma a una cadena de protestas simbólicas que se repiten en otras provincias.

Indica que el descontento, aunque no siempre ruidoso, sigue vivo y buscando nuevas formas de expresión. La calle sigue siendo un lienzo.

Es probable que la vigilancia se intensifique, pero el mensaje ya está ahí, flotando en el aire de La Habana. La conversación, a su manera, continúa.

Comentarios

Cargando...
Cargando comentarios...