Venezuela: Delcy Rodríguez Disuelve Siete Programas Sociales Chavistas en un Ajuste Radical
lunes, 16 de febrero de 2026
En pocas palabras
La vicepresidenta Delcy Rodríguez ordena la disolución de siete organismos clave del chavismo, un ajuste profundo al estilo Milei en Venezuela.
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Qué pasó
Desde un balcón caraqueño, el aire trae noticias de cambios profundos. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha movido fichas, y con decreto en mano, ha disuelto siete entidades clave del aparato chavista. Estas fundaciones y misiones, que por años tejieron la red social y política del gobierno, ahora se desvanecen del mapa institucional.
Es un ajuste que resuena, una limpieza de viejas estructuras para, según se dice, adaptar la gestión pública a los tiempos que corren.
Dónde y cuándo
La escena se pinta en Venezuela, con el calendario marcando el 16 de febrero de 2026. La Gaceta Oficial, con su tinta aún fresca, selló la decisión. Delcy Rodríguez, figura central en el engranaje del poder, fue la encargada de dar la orden.
Se trata de un rediseño que impacta directamente en el corazón de Caracas y se extiende a cada rincón donde estas misiones tenían su huella, afectando a quienes de ellas dependían y a los que miraban su operación.
Por qué es importante
Este movimiento no es menor; redibuja el perfil del Estado venezolano. Cierra capítulos de organismos como el Cesppa, centro de seguridad, y la Fundación Propatria 2000, marcada por proyectos y polémicas.
Es un viraje que, al estilo de ciertos ajustes económicos, busca optimizar el gasto público en un momento de presión. Se abren interrogantes sobre el futuro de los programas sociales que por años fueron el estandarte del chavismo, y la manera en que el poder se distribuirá y ejercerá de ahora en adelante.
Qué dicen las partes
Desde el Ejecutivo, la voz oficial argumenta que esta reorganización es vital para “adecuar la gestión pública a los objetivos actuales”. Es un paso necesario para modernizar y hacer más eficiente la administración.
No hay grandes discursos, sino un mensaje claro: se busca una nueva forma de operar el Estado, desprendiéndose de lo que, quizás, se consideraba obsoleto o redundante, aunque para muchos eran pilares de apoyo social.
Qué viene ahora
Las competencias de estas entidades no se evaporan, sino que buscan nuevos hogares. La prevención de adicciones, por ejemplo, pasa a la Fundación Misión Negra Hipólita. La Cancillería se encargará de la Misión Nueva Frontera de Paz.
Otros organismos, como el Cuerpo Nacional Contra la Corrupción, encuentran abrigo en el Ministerio de Interior, Justicia y Paz. El telón se cierra para unos, pero se abre para otros, reconfigurando el control político y presupuestario, dejando en el aire la pregunta de cómo se sentirán estos cambios en el día a día de la gente.
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