Cierres Inesperados Sacuden Hoteles en Cayo Santa María y Varadero
viernes, 6 de febrero de 2026
En pocas palabras
Hoteles en Cayo Santa María y Varadero cerraron súbitamente, dejando a turistas y empleados sorprendidos y sin explicaciones oficiales. Una ola de incertidumbre sacude el sector turístico cubano.
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Qué pasó
Una brisa de desconcierto sopló con fuerza este jueves por los pasillos de varios hoteles en Cayo Santa María y Varadero. De repente, sin aviso claro, las puertas comenzaron a cerrarse. Turistas fueron reubicados y empleados recibieron la noticia de un día para otro.
Fue un cierre abrupto, como telón que cae sin esperar el aplauso final. Un mensaje escueto y sin muchas explicaciones avisó a los huéspedes del inminente desalojo. Nadie, o casi nadie, parecía saber la razón.
Dónde y cuándo
La escena principal se desarrolló en Cayo Santa María, en hoteles como el Valentín Perla Blanca. Los relojes marcaban la mañana del jueves 6 de febrero de 2026 cuando los huéspedes recibieron el mensaje fatal: a las cuatro de la tarde, el hotel cerraría. Su nuevo destino sería el Hotel Playa Cayo Santa María.
Pero el telón no cayó solo en el Cayo. En Varadero, otro de los grandes escenarios turísticos, varios hoteles bajo la gestión de Gaviota también suspendieron operaciones. El sol caribeño, ese día, parecía brillar con una luz distinta, un tanto más fría para quienes buscaban descanso y los que trabajaban sin cesar.
Por qué es importante
Este cierre repentino es como un espejo que refleja la creciente incertidumbre en el sector turístico cubano. Es una industria que ya viene lidiando con restricciones, escasez de recursos y problemas de abastecimiento.
Para los turistas internacionales, esto puede ser una señal de alerta, una mancha en la confianza. Y para miles de trabajadores del sector, significa la posibilidad de perder su sustento, justo cuando la temporada alta debería ser un respiro.
Qué dicen las partes
Entre los pasillos y las redes, los murmullos se hicieron voces. Los empleados, en su mayoría, no conocían los motivos, se enteraron apenas horas antes del cierre. Algunos vieron cómo sus cuentas de asesores eran canceladas, una señal inequívoca de que no trabajarían más, como señaló Daniel Fleitas.
Fernando Rodríguez compartió la imagen de quienes, al llegar a su turno, tuvieron que dar media vuelta. Y aunque no hay una declaración oficial de las cadenas hoteleras o del gobierno, Barbara Quintero recordó un viejo consejo: “No viaje a Cuba hace mucho tiempo… pero siguen viajando”.
Qué viene ahora
La escena, ahora, se tiñe de preguntas. ¿Podrá la industria turística sostener la temporada alta? Los analistas miran con preocupación, advirtiendo que la capacidad de los hoteles para operar está en riesgo.
Los próximos días dirán si este cierre fue solo un episodio o el comienzo de una serie más larga. Los ojos estarán puestos en el destino de esos miles de trabajadores y en la confianza de los viajeros que aún sueñan con el Caribe. La película, como dijo Héctor Leiva, recién comienza su thriller.
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