Congresistas Urgen a Trump Suspender Envíos de Lujo a Cuba

martes, 17 de febrero de 2026

En pocas palabras

Congresistas y exiliados piden al Presidente Donald Trump suspender licencias a empresas que exportan artículos de lujo a Cuba, buscando cortar el financiamiento al régimen.

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Qué pasó

Desde el Puerto de Miami, bajo el sol que promete un día largo, se levantó una voz clara. El congresista Carlos A. Giménez, con la vista puesta en el horizonte, pidió al presidente Donald Trump detener un flujo particular: el de los lujos. Quieren que se suspendan todas las licencias que permiten a empresas de Estados Unidos enviar bienes como Ferraris, motos acuáticas y jacuzzis a Cuba. La razón es contundente: creen que estos artículos, lejos de ser humanitarios, terminan alimentando al gobierno cubano.

Dónde y cuándo

La escena se pintó el martes 17 de febrero de 2026, allí, en el corazón marítimo de Miami. Junto a Giménez, se encontraba Dariel Fernández, el recaudador de impuestos del condado de Miami-Dade, cuya oficina había estado investigando. No faltaron las figuras clave del exilio cubano, como Rosa María Payá, Orlando Gutiérrez-Boronat y José Daniel Ferrer. Era una reunión de rostros conocidos, todos con el mismo propósito: presionar más al gobierno de La Habana.

Por qué es importante

Esta jugada no es menor; es un golpe directo a la billetera del régimen cubano, o al menos eso esperan sus impulsores. Para muchos, cada Ferrari o cada jacuzzi que llega a la isla es un símbolo de cómo el gobierno se beneficia, mientras el pueblo sufre carencias. La iniciativa busca cerrar esa puerta, cortando un grifo que, según los promotores, desvía recursos hacia la represión en lugar de ayudar a los ciudadanos. Abre, además, una nueva discusión sobre qué tipo de comercio es aceptable con una nación designada como patrocinadora del terrorismo.

Qué dicen las partes

El congresista Giménez fue tajante: “Yo no sé de dónde sale que esos son artículos humanitarios. Eso todo va para ayudar al régimen”. Su argumento es que cada dólar gastado en estos bienes fortalece los mecanismos de control. Por su parte, Dariel Fernández, desde su rol local, enfatizó que aunque su oficina no emite licencias federales, sí verifica que los negocios en Miami-Dade cumplan con todas las leyes, sin excepción. Los líderes del exilio, como Rosa María Payá, aplaudieron la medida y pidieron ir más allá, sugiriendo sanciones como la Ley Magnitsky para congelar activos de funcionarios cubanos en el extranjero.

Qué viene ahora

Este pedido a la Casa Blanca es un paso más en una estrategia más amplia. Ya el 5 de febrero, el congresista Giménez había enviado una carta a aerolíneas estadounidenses, pidiéndoles que detuvieran sus vuelos comerciales a Cuba. La lógica es la misma: cualquier actividad que beneficie al gobierno cubano va en contra de la política de EE. UU., especialmente tras su designación como Estado patrocinador del terrorismo. Ahora, la pelota está en el tejado de la administración Trump, que deberá evaluar la solicitud y decidir si endurece aún más la política hacia la isla.

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