Cuba: Hospitales al límite, priorizando urgencias ante escasez de insumos y combustible

viernes, 6 de febrero de 2026

En pocas palabras

Hospitales en Cuba limitarán servicios a solo urgencias por falta de insumos médicos y combustible, marcando una profunda crisis sanitaria.

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Qué pasó

Una sombra de preocupación se extiende por los pasillos de los hospitales en Cuba. Ante una escasez aguda de medicinas, material y, sobre todo, combustible, los centros de salud se ven obligados a poner el freno. La atención se limitará a lo estrictamente urgente, dejando en un limbo a quienes esperaban por consultas o cirugías menores.

Es como si el reloj de la vida pública se detuviera, dictando que solo los casos más apremiantes podrán cruzar el umbral del auxilio. Las operaciones que pueden esperar, los controles rutinarios, todo eso queda en pausa, suspendido en el aire cargado de incertidumbre.

Dónde y cuándo

Esta decisión se gesta en la isla de Cuba, con el epicentro en su capital, La Habana. Hospitales emblemáticos como el Clínico Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras” y La Covadonga, sienten ya el peso de esta realidad.

Hablamos de la primera semana de febrero de 2026. La ciudad, con su pulso vibrante, se siente de pronto aletargada. El transporte en la calle casi mudo, y el murmullo de la gente lleva una nota de angustia. Directivos de la salud pública, con el rostro serio, se reúnen para trazar los nuevos mapas de esta ruta incierta.

Por qué es importante

La noticia golpea de lleno la vida diaria de miles de cubanos. Para ellos, el hospital no es solo un edificio, es la esperanza de alivio, la promesa de una mano amiga. Ahora, esa esperanza se reduce a un hilo muy fino, reservado para quienes luchan contra el tiempo.

Esta crisis en los hospitales es una ventana abierta a un problema mayor: el colapso energético y la falta de inversión que carcome la infraestructura del país. Demuestra cómo la escasez de gasolina no solo detiene un autobús, sino que puede detener la posibilidad de sanar.

Qué dicen las partes

Desde las entrañas de los hospitales, las voces suenan a advertencia. Un directivo del “Hermanos Ameijeiras”, bajo el velo del anonimato, confesó que los recursos son casi un recuerdo. Dijo que solo quedan para salvar vidas, para aquello que no puede esperar un instante más.

Incluso, los alimentos para el personal escasean y las consultas no prioritarias están en la cuerda floja. En La Covadonga, el temor es palpable. Se compara la situación con los tiempos de la COVID-19, pero con una diferencia amarga: entonces se sabía que pasaría, ahora, nadie tiene la certeza del mañana. El Ministerio de Salud Pública, por su parte, evalúa un paquete de medidas urgentes.

Qué viene ahora

Los días que se avecinan prometen más ajustes en el funcionamiento de los servicios públicos de salud. Con lo poco que hay, se seguirá funcionando al mínimo, guardando las últimas reservas como un tesoro para las urgencias.

Mientras tanto, muchos pacientes ya miran hacia el mercado informal en busca de medicinas o atajos para adelantar sus cirugías. La esperanza se vuelve una búsqueda personal. Los ojos de todos están puestos en las autoridades: ¿cómo sortearán esta marejada que amenaza con hundir el bienestar de un pueblo?

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