Cuba Reduce Drásticamente el Transporte Nacional por Escasez de Combustible
sábado, 7 de febrero de 2026
En pocas palabras
Cuba implementa drásticas medidas en el transporte nacional, incluyendo la suspensión de servicios, debido a una severa escasez de combustible que afecta a toda la isla.
Mas detalles
Qué pasó
Una nube de incertidumbre se posó sobre las carreteras cubanas. El Ministerio de Transporte de Cuba lanzó un paquete de medidas que rediseña casi por completo el mapa de la movilidad en el país. Todo, por la espina clavada de la escasez de combustible. Es una sacudida que se siente desde el motor del autobús hasta el tacón de la zapatilla.
Se suspenden la mayoría de los servicios de transporte público nacional y local. Esto significa que menos guaguas y trenes recorrerán la isla, y muchos se quedarán en casa, esperando.
Dónde y cuándo
La noticia saltó en toda Cuba, desde La Habana hasta el rincón más apartado. Fue el sábado 7 de febrero de 2026, cuando el ministro Eduardo Rodríguez Dávila puso la voz a estas decisiones. El impacto es inmediato, como un trueno que anuncia tormenta. Afecta a cada calle, a cada puerto, a cada estación. La geografía cubana se encoge, y el tiempo parece ir más lento para moverse de un punto a otro.
La ruta marítima entre Nueva Gerona y Batabanó, un hilo vital, ahora solo tendrá dos salidas semanales. Los trenes, esos gigantes de hierro, harán un viaje cada ocho días por destino. La isla se siente un poco más lejana de sí misma.
Por qué es importante
Esto toca la fibra más sensible de la vida cubana: la capacidad de moverse. Es un golpe directo al corazón de la gente que necesita ir a trabajar, a estudiar, a ver a la familia o simplemente a buscar el pan. Revela la profundidad de la crisis energética y cómo se cuela en cada rincón de la rutina.
Para las familias, para los estudiantes, para los trabajadores, esto es un rediseño de su día a día. Abre la puerta a nuevas dificultades y a la necesidad de una paciencia casi infinita para cada traslado.
Qué dicen las partes
El ministro Rodríguez Dávila, al anunciar estas pautas, lo dejó claro: son pasos necesarios ante la falta de combustible. Insistió en que mantendrán los vuelos y los traslados de colaboradores en el extranjero, como hilos que no se pueden cortar. También se esforzarán por garantizar, aunque con ajustes, los movimientos de profesores y alumnos. Es un mensaje de adaptación forzosa, buscando salvaguardar lo más esencial en un mar de recortes.
Se prioriza, por ejemplo, el MEDIBUS para pacientes, y se busca en los medios eléctricos una esperanza para ciertos servicios locales. La consigna es ajustarse y resistir.
Qué viene ahora
El horizonte cercano pinta un panorama de ajustes constantes. Las autoridades locales tendrán la última palabra sobre qué rutas urbanas o rurales pueden seguir operando, todo al compás de la disponibilidad de combustible. El pueblo cubano buscará nuevas formas de moverse, de reinventar la caminata o la bicicleta. La vida sigue, pero con un ritmo diferente, más pausado, más dependiente de la sombra que proyecte cada gota de combustible. Y quienes tenían boletos para viajes cancelados podrán recuperar su dinero, un pequeño consuelo en esta marejada.
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