Cubanos Deportados Varados en Cancún: Un Limbo Sin Papeles Ni Futuro
viernes, 6 de febrero de 2026
En pocas palabras
Decenas de cubanos deportados de EE. UU. quedan varados en Cancún, México, sin documentos ni estatus legal, enfrentando una vida precaria y la explotación laboral.
Mas detalles
Qué pasó
Una corriente de cubanos, deportados desde Estados Unidos, se encuentra ahora anclada en Cancún. Llegaron sin aviso, sin rumbo fijo, como barcos sin vela tras una tempestad. No tienen papeles, ni un centavo en el bolsillo, ni un estatus que les dé piso firme en tierra mexicana. La vida se les ha vuelto una espera incierta en un puerto que no eligieron.
Las políticas migratorias de Estados Unidos, más duras entre finales de 2025 y principios de 2026, empujaron a muchos de regreso. Pero la puerta de Cuba, su isla natal, no se abre para ellos, por razones políticas o por la negativa misma del régimen. Así, Cancún, destino de sol y arena, se les convirtió en la última parada de un viaje sin billete de vuelta.
Dónde y cuándo
La escena se desarrolla en Cancún, esa ciudad que brilla para los turistas, pero que esconde sombras para otros. Es finales de 2025 y principios de 2026 cuando este drama se hace más notorio. Los protagonistas son estos ciudadanos cubanos, muchos de ellos ya con historias largas, como la de Cristina Méndez, una mujer de 63 años que salió de Cuba hace más de cuatro décadas por ser presa política.
Cancún, con su azul turquesa, se pinta de otra manera para ellos. Allí, el lujo de los resorts contrasta con la intemperie de la vida sin documentos. Los días pasan bajo el mismo sol caribeño, pero sin la esperanza que ofrece el paraíso pintado en los folletos.
Por qué es importante
Esta situación es un golpe bajo para la dignidad humana, para quienes ven su futuro desdibujarse en tierra ajena. Para estos cubanos, cada día es una lucha contra el olvido, contra el hambre y contra el abuso. La crisis muestra también una grieta en la atención migratoria de México, sobre todo en Quintana Roo, que no estaba lista para esta marea humana.
Es un reflejo de cómo las decisiones de un país pueden crear un eco de sufrimiento en otro. Además, expone la debilidad de un sistema que deja a personas vulnerables a merced de empleadores sin escrúpulos, alimentando una economía informal donde la explotación es el pan de cada día.
Qué dicen las partes
Cristina Méndez, con la voz quebrada, cuenta su calvario. “Todo está difícil. No puedo trabajar legalmente, no puedo pagar la renta y no sé cuánto tiempo podré resistir así”, dice. Su relato es un espejo de la angustia que viven muchos, quienes reciben documentos temporales que, en un abrir y cerrar de ojos, pierden su validez.
Desde la sociedad civil, la abogada Marilyn Torres, de CISVAC, alza la voz. Advierte que la extrema necesidad empuja a estos migrantes a aceptar cualquier trabajo, por mal pagado que sea, abriendo la puerta a los abusos. En las redes, abundan mensajes de cubanos, muchos con buena preparación, buscando lo que sea: un puesto en un supermercado, en la construcción, o limpiando, lejos de lo que fueron.
Qué viene ahora
El camino que sigue es incierto, como un mar en calma que puede tornarse bravo. Lo urgente es encontrar un atajo, un mecanismo que les permita obtener una visa humanitaria o un permiso para trabajar legalmente. Sin esto, seguirán navegando en la informalidad, siempre a la deriva y vulnerables a la explotación.
Las autoridades en Quintana Roo tienen un reto enorme. Necesitan crear refugios, programas específicos, algo que sirva de muelle para estas vidas naufragando. Mientras tanto, la lucha por sobrevivir continúa en las calles de Cancún, donde el brillo del turismo no puede tapar la sombra de la desesperanza.
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