EE.UU. persigue y aborda petrolero en el Índico tras evadir bloqueo en el Caribe

martes, 10 de febrero de 2026

En pocas palabras

Estados Unidos interceptó el petrolero Aquila II en el océano Índico, tras una larga persecución desde el Caribe. El buque, sospechoso de violar sanciones contra Venezuela, fue abordado sin incidentes.

Mas detalles

Qué pasó

Imaginen una carrera en el mar, pero no de lanchas, sino de un gigante de acero. El petrolero Aquila II, un barco de esos que viajan lento pero con secretos, fue interceptado en las aguas lejanas del océano Índico. Las fuerzas militares de Estados Unidos le salieron al paso este lunes, con paso firme y decidido.

Este abordaje no fue un capricho del destino. Venía de una persecución que empezó mucho antes, en las aguas más cercanas, allá por el Caribe. El rastro del Aquila II lo siguieron por miles de millas, como quien no suelta una pista, hasta que por fin lo tuvieron a la vista.

Dónde y cuándo

La escena final se escribió en el vasto escenario del océano Índico, pero el telón de esta historia se abrió en el Mar Caribe. Fue un lunes, en pleno febrero de 2026, cuando los uniformes estadounidenses subieron a bordo del barco. El Departamento de Defensa de EE.UU. lo confirmó, con la voz del secretario Pete Hegseth resonando en las redes sociales.

El petrolero, con bandera panameña y dueños en Hong Kong, se movía a escondidas. Había pasado gran parte del último año con su transpondedor apagado, como un fantasma en la inmensidad azul. Una táctica conocida entre quienes prefieren el anonimato en altamar, evitando miradas.

Por qué es importante

Este episodio no es solo la captura de un barco, es un mensaje. Un mensaje claro de Washington que dice que su "cuarentena" marítima a buques sancionados se extiende lejos, mucho más allá de las costas caribeñas. Es una señal para el mundo, para esas empresas que juegan al despiste con las normas internacionales.

Para Venezuela, esto cierra aún más el cerco en torno a sus exportaciones petroleras. Cada buque interceptado es una puerta que se clausura en la difícil economía del país. Y para las redes de contrabando, es un golpe directo a su forma de operar, mostrando que el océano, por grande que sea, ya no es tan seguro para el ocultamiento.

Qué dicen las partes

Desde el Departamento de Defensa estadounidense, el secretario Pete Hegseth lanzó un mensaje sin rodeos: el Aquila II fue interceptado "sin incidentes". Aseguró que la operación se dio en el contexto de la "cuarentena" impuesta por el presidente Donald Trump a las embarcaciones que desafían las sanciones.

Organizaciones expertas en rastreo marítimo habían puesto al Aquila II en la mira. Lo señalaban como parte de un grupo de petroleros que salieron de Venezuela después de una operación militar. Aunque el Pentágono no especificó si llevaba crudo al ser abordado, los informes indicaban que zarpó de aguas venezolanas cargado de crudo pesado con destino a Asia.

Qué viene ahora

La vista está puesta en el horizonte. Esta acción en el Índico sugiere que la "Operation Lanza del Sur" de Estados Unidos, que busca bloquear las rutas no autorizadas del petróleo venezolano, no tiene límites geográficos. Podemos esperar una vigilancia aún más extendida y, quizás, más intercepciones en aguas distantes.

El juego del gato y el ratón en el mar podría intensificarse. Las empresas que desafían las sanciones tendrán que buscar nuevas estrategias, o enfrentarse a un riesgo mayor. Y las tensiones diplomáticas, ya de por sí elevadas, podrían sentir una nueva sacudida con cada buque que sea detenido en el ajedrez global.

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